JUEVES 22-07-2010
SENCILLO SUEÑO
Javier Alves Jiménez
Hubo un día que un señor soñó con fundar un equipo, soñó con hacerlo club de futbol. Se acercaron a verlo jugar algunas personas por su campo de albero y, más tarde, empezaron gente y más gente a creer en ese equipo y en aquel sueño sin colaborar en logro alguno.
Mucha gente se acercaba a ver qué era aquello, a ver a aquel equipo que se fue haciendo cada vez más grande y en su historia se fueron escribiendo paginas, en los que sus seguidores, sin quejarse de las derrotas de aquel equipo, en los que nadie increpaba a nadie ni se increpaban entre ellos, ya que sólo se trataba de un equipo de futbol y nada más.
Sin embargo, ese equipo de futbol continuó teniendo cada vez más y más seguidores, por su elegancia, por su señorío y, porqué no, por su gracia. Y así se siguieron escribiendo páginas en su historia.
Con el tiempo, se construyeron estadios de mayor capacidad, llegaron títulos y el sentimiento se fue haciendo mayor aún, la gente empezó a amar a aquel equipo con el corazón y un sentimiento inmenso unió a aquella gente y a aquel equipo de una forma extraordinaria.
Aquel sentimiento se fue pasando de padres a hijos, de abuelos a nietos, de nietos a biznietos… El equipo no era de los mas grandes de España, pero ¿y qué? Aquella gente que había empezado a amar a sus colores, no abandonaron al histórico equipo, pese a que se vivieron descensos y se sufrieron derrotas. Hubo llantos, sufrimiento, pero
esa gente demostró que era inasequible al desaliento y continuó sin abandonarlo.
Y creyendo que era bueno para decorar su nombre, le pusieron SAD, pensando que, tal vez, con esas siglas seria diferente y traería un mejor futuro. Y pese al cambio de nombre, esos inquebrantables seguidores siguieron tras sus huellas y no le abandonaron por más que les tocó sufrir los avatares más impensables que les deparó el destino.
Alguien, después de aquella decoración, creyó que con las acciones de la sociedad, los negocios y el puto dinero borrarían aquel equipo que soñó aquel señor y lo convertiría en un ente superior. Creyó que, con sus grandilocuentes ideas, aquella afición seria mas feliz por traerle grandes futbolistas, por hacer un estadio majestuoso, por creerse artífice de los logros, cuando nadie se lo había pedido.
No se daba cuenta que ese equipo no era una Sociedad Anónima Deportiva, ERA AQUELLA AFICION, ES ESTA AFICION, QUE ESE EQUIPO ERAN SUS SEGUIDORES, una gente no lo ama por el cochino dinero, no lo sigue por más o menos acciones, por más o menos paquetes accionariales; que ese seguidor entiende de unos colores y de un escudo que no tienen precio, que son más ricos que todo ese dinero y toda esa grandeza. Y ese equipo nunca nos lo van a arrebatar. No nos van a arrebatar aquel sueño, porque no queremos grandeza, queremos a ese equipo.
Los seguidores de ese equipo, únicos escritores de las paginas de su historia, nunca morirán. Pasaran presidentes, jugadores, accionistas, estadios y temporadas en Primera o en Segunda, pero lo que no se consumirá es la llama viva de aquel equipo que soñó aquel señor, un día muy lejano ni la afición que le siguió rendidamente enamorada de su sencillez, pero con un nombre escrito con mayúsculas, sin necesidad de siglas que lo decoren. Ese equipo, no hace falta decirlo, es el nuestro, ese equipo es el REAL BETIS
BALOMPIE las únicas 3 palabras que amamos cuando vemos representados su escudo y sus colores. NO ES NINGUN PRODUCTO CREADO PARA RECIBIR INGRESOS COMO NINGUNA SOCIEDAD ANONIMA DEPORTIVA. Es algo más grande, más entrañable, más profundo, es algo tan inmenso como un sentimiento.
¡VIVA EL BETIS! y viva el beticismo, único mandatario del Betis y único protagonista en todos los momentos de la historia de este santísimo club. Y, por supuesto, viva aquel señor que con un sencillo sueño, ha hecho soñar y disfrutar a todos esos seguidores de ese histórico y legendario club.
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