Según una información periodística de 1993, para ser consejero bético había que
tener
83’9 millones de pesetas en acciones
AL RESPECTO, LOS ACCIONISTAS BÉTICOS ESPERAN
RESPUESTAS A LAS SIGUIENTES INTERROGANTES
¿Qué requisitos hay que cumplir actualmente para ocupar un puesto en el consejo de administración del Real Betis Balompié SAD?
¿Por qué se ha procedido a nombrar consejero a Luis Oliver sin que los responsables hayan dicho esta boca es mía sobre el asunto?
¿Por qué en esta Sociedad Anónima no ha cambiado nada y todo lo que se hace sigue sometido al más absoluto silencio?
¿Por qué los pequeños y medianos accionistas continúan siendo tratados con la punta del pie, pese a los derechos que tienen adquiridos?
¿Por qué Arzu dice una cosa y Luis Oliver explica otra sobre la composición del actual consejo de administración?
Manuel Carmona
Lea el bético, si es accionista con mayor motivo, el siguiente relato extraído de una información periodística de 1993:
En la Junta General extraordinaria de accionistas del ejercicio 1992-93, celebrada el jueves, 2 de septiembre de 1993 en el Palacio de Congresos y Exposiciones de Sevilla, el por entonces consejero delegado del club, Manuel Ruiz de Lopera, sometió a la aprobación de la asamblea la propuesta de que cualquier accionista que tuviera quince millones de pesetas en títulos de la Sociedad podría ser nombrado consejero. Hasta ese momento, para ocupar un puesto en el consejo de administración el aspirante debería de reunir 83’9 millones de pesetas. Llegada la hora de votar la propuesta, se entabló un tenso debate entre Manuel Ruiz de Lopera y el ex directivo Miguel Espina, al asegurar éste que disponía de dicha cantidad. Lopera le espetó que si de los treinta millones de pesetas que adquirió en acciones, él le compró dieciocho, por pura lógica deberían de quedarles doce. El industrial nazareno le replicó diciéndole que había comprado a otros accionistas el número de títulos que le faltaban para completar la cantidad necesaria. En ese punto, la intervención de un asambleísta –que propuso que se cumpliera lo legalmente establecido– zanjó la cuestión de plano. Manuel Ruiz de Lopera retiró su propuesta y se procedió a la votación del nuevo consejo de administración, siendo reelegido el mismo que venía actuando desde la temporada anterior.
Viene lo relatado a cuento de la polémica entablada por Luis Oliver con la oposición por el derecho que le asiste de haber sido nombrado consejero, por el mero hecho de haber adquirido cierto número de títulos a uno de los accionistas. Ni ha dicho la cantidad de acciones que posee ni el nombre de la persona a la que compró los títulos, por lo que, ante esto, es obligado preguntarse: ¿Ha cambiado la disposición establecida en 1993 para ser nombrado consejero? Y, si es así: ¿qué requisitos han de cumplirse en la actualidad para ocupar un puesto en el Consejo de Administración?
En base a lo expuesto, es obligado exigir a los actuales responsables del club que, tras lo ocurrido con la suspensión judicial de la venta de las acciones de Farusa a Bitton Sport, aclaren la forma en que ha sido nombrado consejero Luis Oliver. De hecho, hasta ahora, sólo éste ha sido el encargado de difundirlo, mientras que los “caballeros de la mesa redonda” continúan tan mudos como estatuas de piedra. Y, ahora, tales estatuas –perdón, quiero decir, señores– deben saber que la situación ha cambiado de manera drástica en el club, pues ya no existe ninguna sociedad mayoritaria y el poder de nombrar a un nuevo consejo de administración corresponde al 48’5 por ciento de pequeños y medianos accionistas que no tienen sus títulos sujetos a ninguna medida cautelar. Eso quiere decir que, en estos momentos, se les está usurpando el poder de decisión a tales accionistas. Ítem más: no debe olvidarse que los actuales consejeros no fueron elegidos por los susodichos accionistas, sino a dedo por el entonces máximo accionista del club. Es necesario, por tanto, la agilización de la convocatoria de celebración de la necesaria Junta General extraordinaria de accionistas, para que se proceda a la elección de un nuevo consejo de administración. Pero, mientras tanto, lo menos que tendría que hacer el consejo actual es informar con rapidez y claridad a sus accionistas.

Eran tiempos en los que José León, el presidente
de
la SAD, no estaba
metido
en la guarida como
ahora
(Foto: Manuel
García Reyes)
Mas, por lo que se ve, su actitud continúa siendo la misma de siempre: practicar el oscurantismo que tan habitual ha sido desde que una sola persona ha venido mandando en el club. En nuestro artículo de ayer expusimos el ejemplo de lo ocurrido con la promesa hecha a los medios de comunicación por el portavoz de ese consejo, de que se iba a ofrecer una rueda de prensa para explicar las causas del fracaso cosechado por el equipo la pasada temporada en la que cada cual asumiría las responsabilidades que le alcanzaran. Dicha rueda de prensa, como es sabido, nunca llegó a celebrarse. Bien es cierto que, entonces, los actuales consejeros no pintaban absolutamente nada. Pero, ahora, la situación ha cambiado drásticamente y nadie les puede impedir que informen puntualmente al accionariado de la SAD que representan. Sin embargo, por lo que se ve, aquí el único que tiene voz es el señor Oliver, mientras que el consejo sigue en su papel de estatua de piedra y sin mostrar el más mínimo ápice de valor para dar la cara. El presidente, José León, calla; el señor Castaño, que en alguna otra ocasión habló antes para callarse a continuación, tampoco pía; el portavoz sigue huérfano de labor, y el silencio más impenetrable se cierne nuevamente sobre el seno del consejo. Oliver repite que el que manda es el consejo, pero el que hace deshace y habla es él.
Ayer, como se han hecho eco todos los medios de comunicación de la ciudad, Luis Oliver visitó a la plantilla para informarle de lo que estaba ocurriendo, pero o bien los jugadores no le entendieron o el empresario navarro no se explicó debidamente, pues lo que ha declarado hoy Arzu sobre dicha visita no corresponde a la realidad. El capitán bético ha declarado que, sobre el tema, Luis Oliver les dijo "que ahora mismo el club está en manos de un consejo de administración que lo componen parte del consejo anterior y parte del nuevo". ¿Quiere esto decir que en el consejo de administración hay más consejeros nuevos aparte de Luis Oliver. Anda que van a llegar lejos si, como están de enredadas las cosas, comienzan a salir a la palestra opiniones que no coinciden con lo que unos y otros expresan, respectivamente, por su lado.
¿No es extraño que ningún consejero haya acudido a la presentación del técnico y de los jugadores que se han incorporado hasta ahora? ¿Por qué no aparecen junto a Oliver en ningún sitio, sino que son gente de la confianza del empresario navarro los que siempre le acompañan? ¿Qué manera es esa de actuar permaneciendo en la sombra sin que nadie les vea el pelo? ¿Por qué, el consejo, no ha informado a la afición en calidad de qué continúa el señor Oliver en el club, si actúa como si fuera el máximo dirigente y no sólo como director o asesor deportivo? A todas esas interrogantes, el consejo de administración sólo ha respondido con el silencio, pese a que en la actualidad tiene facultades para marcar las directrices que debe seguir el Real Betis Balompié SAD. Pero esos consejeros continúan tan escondidos y callados como siempre, pese a que ahora no está Lopera para reñirles ni señalarles el papel que han de representar. Observando su forma de proceder dan la impresión que sienten el miedo del niño al que suelta de la mano el familiar que le lleva y protege. ¿Por qué tanto silencio? En el consejo hay más de un abogado qué podría explicar a la afición los requisitos legales que han permitido la permanencia del señor Oliver en dicho órgano de gestión. Sin embargo, ¿por qué callan? ¿Por qué todo lo dice Oliver y hasta el portavoz, Blanco Chía, el de la promesa falsa o incumplida, está más callado que un muerto?
Bueno en lo que se refiere a los miembros del consejo de administración, estos están desaparecidos de los actos que tienen relación con el primer equipo, pues Luis Oliver les autoriza –¿o hay que decir les ordena?– a que estén presentes en otros eventos tan importantes como la presentación del Real Betis "B". Ahí sí hizo acto de presencia el desaparecido José León. ¿A qué estamos jugando? ¿Soportan estos señores que les maneje de esa forma otro consejero, el cual manifiesta que el consejo de administración le ha dado los poderes que no se recata en demostrar? ¿Quién manda en el Betis en realidad? ¿A que juegan sus consejeros? ¿Quién o quiénes serán responsables, o mejor dicho quien perderá su dinero en esta Sociedad Anónima Deportiva si tampoco en la venidera temporada el Real Betis Balompié asciende a Primera División? Jamás en la vida pudimos pensar que íbamos a asistir a una situación semejante, por lo que sólo podemos decir que se nos cae la cara de vergüenza del ridículo que está protagonizando un deprimente consejo de administración al que un señor que cuenta con muy pocas acciones, según él mismo dice, lo maneja como a un palillo barquillero. Que Dios permita que todo se arregle a no tardar mucho y que el Betis enderece su rumbo, pues si terminaremos diciendo apaga y vámonos.

La posición de Luis Oliver en el Betis, pese a no disponer de las acciones
de Farusa, parece
no
haber cambiado desde el día que fue tomada esta
instantánea gráfica
(Manuel García Reyes)
En suma, ¿qué pinta un consejo de administración tan pasivo que no es capaz de salir a la palestra para informar a los socios y accionistas de lo ocurrido y se muestra dividido a la hora de convocar la tan necesaria Junta General? Lo expuesto no quiere decir que Luis Oliver no esté llevando a la práctica su proyecto (porque la verdad es que es el suyo) de la forma más equilibrada y correcta posible, porque esa es otra cuestión. Aquí lo que se debate son dos aspectos de la situación del club que se están obviando por sus actuales responsables: el oscurantismo con que actúan y la tardanza en convocar la urgente Junta General extraordinaria en la que normalicen las estructuras de poder que deben de regir en el club tras los cambios operados por los dictámenes judiciales adoptados por la magistrada Mercedes Alaya. Aparte, existe algo tan evidente como que los accionistas de una Sociedad Anónima no pueden sentirse representados por un consejo al que ellos no colaboraron en elegir y que en la actualidad los tiene marginados por completo. ¿Puede sorprender a alguien que el accionista bético exija ser informado de lo que acontece en el interior de la Sociedad de la que forma parte?
En tal caso, ¿por qué tanto silencio? Estamos en lo de siempre: que el bético asiste a un ditirambo sin que se produzcan cambios de ninguna clase y sin que su opinión sea tenida en cuenta por los responsables del club. Y, de esa forma, mal van a convencer dichos señores al beticismo de que son las personas idóneas para dirigir al Real Betis Balompié SAD en una encrucijada histórica tan problemática y compleja que, marcada por las actuaciones judiciales, le está tocando vivir al club. Claro que, pensarán muchos, si lo que está ocurriendo es para bien, habrá que darse por satisfechos. Aunque, una conclusión de ese tipo, con el consejo de administración que sigue a su frente, que se ha dejado dirigir desde que fue nombrado por una sociedad mayoritaria, parece difícil que pueda ganarse la confianza de muchos accionistas por lo poco que han representado en la forma de gestionar el club. De momento, viene demostrando que se encuentra “preso” de un señor, Luis Oliver, –al que han nombrado accionista sin hacer pública la forma ni el por qué de dicha decisión– como antes estuvieron a las órdenes de quienes lo nombró y dominó. Algo muy habitual en la forma de actuar de ese consejo de administración que, de lo único que puede convencer a alguien, es que las personas que lo forman, no son las más idóneas para dirigir al club. De ahí que, sus componentes, deban ser cambiados mientras más pronto mejor.
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