CARTA DE EMILIO CEREZUELA DEL CASTILLO
A
BEATRICE STUCHFIELD, HIJA DE "PAPÁ JONES"
La verdad es que me ha emocionado leer la carta de doña Beatriz. Hasta septiembre desconocía su existencia. Y la de su padre. Cuando fui a Sevilla a ver el partido entre el Real Betis y el FC Cartagena fue la primera vez que oí hablar de ella. Alguien lo comentó. Alguien dijo que en el Centenario se le había invitado a estar presente. Y estuvo, no sé desde donde acudió. Después, en el excelente libro de los Presidentes me documenté. Quizás ella, en su momento, se quedara tan atónita como yo mismo me quedé, cuando recibimos una llamada de alguien relacionado con el Real Betis (en este caso don Manuel Carmona), que nos reclamaba unos instantes de atención, unos instantes de volver a la persona querida, hacer un rato de memoria, y contarle cosas sobre él. No voy a decir que ese momento cambió mi vida, ya que a estas alturas estas cosas no lo hacen, pero sí significó una nueva visión de mi abuelo Alfonso. No sé si a ella le pasaría lo mismo, me imagino que tendría una imagen más clara y cercana de su padre que yo podía tener de mi abuelo. Pero lo cierto es que tenemos una especie de pasado común. Tanto su padre como mi abuelo son personajes legendarios y, por lo que observo, queridos en el Betis, ese equipo aún más legendario. Y yo también descubrí cosas nuevas de mi abuelo en el libro ya mencionado.
Se lo comenté a mi madre, hija de Alfonso del Castillo, y le hizo ilusión el que doña Beatriz fuera capaz de viajar a Sevilla, y haber estado presente en el escenario que estuviese. Me dijo que le mandara recuerdos en la forma que fuese, que a fin de cuentas, ambas eran hijas de antiguos Presidentes del Betis, y que aunque de nada se conocieran, le deseaba lo mejor. Y eso es lo que intento hacer a través de éstas líneas. Desearle lo mejor a ella y a su familia, en donde quiera que esté, y que si alguna vez tenemos ocasión de conocernos personalmente, no dejemos de hacerlo.
Y eso es lo que quería decir antes con aquello de que todo esto no me cambió, evidentemente, la vida; pero si me ha servido para abrir nuevos horizontes, con gente a la que nunca pensé conocer. Javier Maldonado, Ana Montilla, Paco Arcas, Enrique Añino, Manuel Carmona, don Alfonso Jaramillo, ahora Beatriz, y cualquier otras personas más aficionadas al Betis, que puedan leer las cosas que comento, es gente que en principio no estaban en mi círculo ni tan siquiera más lejano. Y ahora están ahí. Hablo con ellos, intercambio lotería, les mando opiniones, tienen el valor y la barra de publicarlas (que ya hay que tener valor), y lo hacen pese a que no puedo disimular que mi equipo es el Cartagena, aunque el segundo lo sea el Betis.
Por ello, hoy, le agradezco a mi abuelo Alfonso aquélla primera Presidencia de un equipo de fútbol. Y también quiero agradecerle a mi padre, Emilio también, el que me introdujera en el mundo del fútbol, el que me aficionase y me enseñase que esa camiseta albinegra era mi equipo, pero teniendo en cuenta que también el mismo blanco, mezclado con el verde, formaba parte de nuestra afición, ya que era el equipo de su suegro, mi abuelo. Gracias a todos, y a doña Beatriz sólo decirle que estoy encantado de saber de ella, y que en Cartagena ella, y cualquiera de sus hijos/as, tienen un amigo y tres amigas, Rocío, Carmen y María Luisa, las tres hijas que quedan con vida de Alfonso del Castillo Ochoa.
Un abrazo para todos.
Emilio CEREZUELA DEL CASTILLO
Abodago y nieto de Alfonso del Castillo
Ochoa
primer presidente del Sevilla Balompié
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