Jueves, 16-02-2012 / 22'30
Cuando se es humorista, uno suele fijarse en todo para llevarlo a ese campo. Hay muchos tipos de humoristas y muchas técnicas para hacer reír a nuestros semejantes. Una de ellas la puso en práctica el recordado Gandía que siempre contaba hechos verídicos. Gandía era humorista y “palangana”, no se sabe si una cosa era por la otra o si la otra era por aquella. Utilizando la táctica de Gandía, hoy les traigo una “historia verídica”, de esas que si aún viviera, el humorista que antes de ser famoso en mis tiempos de trabajador de Correos, perteneciendo al negociado del Apartado de la central, a la hora de comerme la manzana del mediodía por mi condición de diabético, solía contar sus chistes en un conocido bar de la calle Almirantazgo que ignoro si existirá todavía, pues no he vuelto por allí.
Pero, verán. Tenía decido contarles hoy la historia de un morito muy simpático y sandunguero, que dice llamarse “Jalar Solo”, y asegura que ha transformado el negocio del “top manta”. Mas como el hombre propone y Dios dispone, al entrar en mi correo he comprobado que desde la redacción de “Contigo Siempre Betis.es” me han reenvíado varios emails que me han dirigido algunos lectores pidiéndome una pincelada humorística dedicada a Manuel Carmona, director y propietario de este diario digital. Varios de ellos, en tono punzante, me piden “que sean del estilo de las que he escrito sobre Gordillo”. Imagino la intención con la que me lo dicen, pero a dichos peticionarios, aparte de agradecerles los elogios, para mí muy exagerados, les respondo que algo así es imposible. Por citarle algunas de las diferencias que separan a ambos personajes pudo apuntar las siguientes:
Por ejemplo: Manolo Carmona es bético de verdad y ha aguantado en la última etapa bética como socio del Real Betis Balompié en compañía de su esposa, Chari, los dos últimos descensos de nuestro equipo: Gordillo no, porque como socio tiene un número de socio más alto que el de Luis Oliver, que ya es decir. Manolo Carmona, dentro de sus posibilidades económicas, compró cinco acciones en el 92 (me dice que dos para su esposa, Chari, y tres para él: Gordillo, no. Ni siquiera, pese a que estaba negociando su pase del Madrid CF al Real Betis Balompié compró ni una sola acción ni se apuntó de socio.
Manolo Carmona, por lo que sé de él en los muchos años que le conozco, jamás cobraría un euro trabajando para nuestro Betis, a lo sumo pediría para los gastos si estos eran muy elevados, porque ni lo necesita y es bético por herencia paterna desde que su madre lo trajo al mundo; Gordillo, ya se ve. Aparte, al contrario que Carmona, ha demostrado cambiar más lado que una veleta. Algunos ejemplos, de esto: “Que no se preocupen los béticos que cuando me vaya del Betis no me verán más con otra camiseta”. “Yo no seré presidente del Betis porque no quiero que la gente por la calle tenga que decirme cosas que no quiero oír”. Los que leemos a Manolo Carmona ya sabemos y conocemos la clase de criterio que tiene y como responde a su palabra.
Bueno, basta de divagaciones y vamos a las pinceladas humorísticas sobre Manolo Carmona que se me ocurren de repente. Están relacionadas con su enfermedad, la “diabetis”, y las ha relatado el propio protagonista. Yo, más que chistes, las llamaría anécdotas. Mas lo que sí son en verdad son, como decía Gandía, “historias verídicas”.
El que esto escribe conoce a Manolo Carmona muy bien, porque los dos somos de la misma promoción postal, la del 68. Los dos fuimos destinados tras aprobar las oposiciones a Gerona, donde nació nuestra amistad y estuvimos casi tres años juntos. Nuestros caminos se separaron cuando ambos regresamos, como era nuestra mayor obsesión, regresar a nuestra querida Andalucía verdiblanca. Él consiguió el traslado a Cádiz y yo partí para Huelva. Dos años más tarde nos reencontramos en Sevilla y ya no dejamos de relacionarnos; unas veces más y otras menos. ¿Los chistes? Perdón, pero hablando de cosas tan entrañables se me había ido el santo al cielo. “Natural, che (que diría el bueno de Paco Soler) no se te va a ir el santo al infierno”.

Momentos tristes tras descubrirse que la "diabetis" había atacado el pie derecho
de
Manuel Carmona. Foto de la visita que le realizaron Charles y María Luisa,
nietos
de "Papá Jones". De pie, la esposa de Manuel, Chari, y Javier Maldonado
Escena primera. Cádiz, año 1971. Los síntomas de la diabetes son, especialmente, el beber mucha agua y orinar con exceso. En un principio, la conclusión de Manolo Carmona sobre lo que le ocurría fue la natural en su situación: “Orino mucho porque bebo mucho”. Mas, tras visitar a un endocrino y realizarse los análisis correspondientes, el facultativo le sacó de dudas.
–Mi amigo, tengo que decirle que, como me temía, es usted diabético.
Respuesta de Manolo Carmona, que se ríe hasta de su misma sombra, en lo que se refiere a su enfermedad por lo parecido de sus denominaciones con sus inclinaciones deportivas:
–No doctor, yo no soy diabético. Yo, lo que soy es cada día más bético.
El médico, me contaba Manolo, que era de risa floja y con sonidos de trueno, comenzó a reírse de tal forma, que hasta la enfermera se acercó a su despacho para ver lo que ocurría.
Escena segunda. Castilleja de la Cuesta, febrero de 2011.
Dos o tres día ante de la festividad del Día de Andalucía del pasado año, Manolo Carmona tuvo que acudir de forma inmediata al Servicio de Urgencias en el hospital Nisa Aljarafe por detectársele que su pie diabético había sido atacado por su “diabetis”. La alarma era de sobra justificada, porque en un caso como el relatado el enfermo de ese padecimiento corre el peligro de la extirpación del miembro. Aquí no hay términos medios ni medias tintas, o se corta no se corta. Por fortuna, no hubo que llegar a tan drástico desenlace dado que, con una medicación muy fuerte, un cambio de insulina y un control exhaustivo de su “diabetis”, Manolo ha logrado conservar su pie.
El sucedido, del que todos sus amigos nos alegramos, dio paso al siguiente hecho. En muchas de los cientos de llamadas realizadas para la localización de los ex jugadores béticos o los familiares de los fallecidos a los que se le han entregado o enviado los más de 300 diplomas de la campaña “No olvidamos a los nuestros”, con muchos de ellos, Manolo mantenía el siguiente diálogo cuando salía a colación el estado de su pie.
–Vaya hombre, pues debe tener mucho cuidado con su pie porque la diabetes, cuando no se le echa cuenta suele jugar muy malas pasadas.
Y a continuación la persona con quien hablaba Manolo, le contaba lo que le ocurrió un familiar que padecía un mal tan común. Manolo escuchaba con atención y respondía a continuación de la manera siguiente:
–Pues, peor hubiera sido que mi pie, en vez de diabético, hubiera sido “diasevillista”, Seguro que entonces sí que me lo habrían tenido que cortar.
Otro día más.