Un madrileño que se quedó a vivir en Sevilla
ANTONIO LEÓN: “YO LO QUE QUERÍA ERA JUGAR Y SI
HUBIERA TENIDO DINERO LO HUBIERA HECHO GRATIS”
“Gordillo era mejor persona que futbolista, que ya es decir”
Manuel García Prieto
Fotos: Manuel García Reyes
Antonio León es un madrileño de 44 años que, tras jugar en el Betis durante tres temporadas, se afincó en Mairena del Aljarafe, pueblo sevillano donde reside desde que colgó las botas en el San Andrés. Al equipo bético perteneció desde la temporada 1989-90 a la 1991-92. En la actualidad, lo que más sorprende de Antonio León es que, pese a sus 44 años, se mantiene en un formidable estado físico. Así ocurrió que, cuando todos los que lo conocimos en su época de jugador, volvimos a contemplarlo no tuvimos más remedio que comentar: “Macho, estás hecho un chaval, que bien te conservas. Si no parece que pasen por ti los años. Otro de los aspectos favorables que mantiene de su personalidad es esa forma suya tan pausada y serena de hablar, sin elevar el tono de la voz, de forma muy pausada y serena, por lo que sabe mantener una conversación sin ningún tipo de estridencias.
─Por cierto, Antonio, siempre me he preguntado cómo siendo al igual que tu esposa de Madrid te quedaste a vivir en Sevilla.
─La culpa la tuvo mi esposa, a la que le encanta la forma de ser de los sevillanos y de la manera que se toman la vida. Como sabes, después de las tres temporadas que pasé en el Betis, me marché al San Andrés donde colgué las botas desconfiando de dar vueltas por equipos de Segunda B, que te obligan a mudarte de sitio cada temporada y sin la seguridad de cobrar con normalidad. Llegado el momento de decidir donde nos íbamos a radicar mi esposa, sin dudarlo, me dijo que ni en Madrid ni en Barcelona, sino en Sevilla que es donde más le gusta vivir.

Un momento de la amena entrevista que Manuel García Prieto realizó al ex jugador
bético Antonio León para "Contigo Siempre Betis.es" (M. García Reyes)
─Tú ingresaste en la cantera del Real Madrid siendo un niño, ¿como fue que te decidiste a ello?
─Todo comenzó porque un vecino nuestro, Luís Miguel González, que era periodista, se ofreció a ayudarme. Mi padre me llevó a la ciudad deportiva del club y procedió a inscribirme. Allí, el método que se sigue es que a los niños que son aceptados se les ingresa en equipos que llevan los nombres de los jugadores del primer equipo que disputan una liguilla. Al final eligen a los que más posibilidades de llegar a futbolista les ven y como en mí observaron esa cualidad continué mi aprendizaje pasando por todas las categoría inferiores del club.
─En tu etapa de juvenil formabas parte de aquel gran equipo de los Pardeza, Blanco, Martín Vázquez, etcétera, que disputó la final de la Copa del Rey con el Betis Deportivo que preparaba José Ángel Moreno. El partido se jugó en Ciudad Real en junio de 1983 y ganaron los béticos por 3-1. ¿Qué recuerdos te quedaron de aquella oportunidad?
─Naturalmente, como te puedes figurar, la decepción de que siendo los que partíamos como favoritos, pues teníamos un gran equipo, terminamos perdiendo sin paliativos. Ellos jugaron mejor y nos dieron un buen repaso. Sin duda, nosotros teníamos excelentes individualidades, pero el Betis Deportivo destacó como equipo, supo manejar mejor el partido y venció con toda justicia.
─En estos momentos no recuerdo bien, ¿pero fue a ti a quien faltando poco para terminar el primer tiempo, Reyes le propinó un codazo y saliste sangrando por la nariz llegado el descanso? Por cierto que Reyes se libró de la expulsión porque el árbitro canario, Merino, no vio la acción.
─No, fue mi compañero Blanco el que sufrió el fortísimo golpe. Y, como dices, es verdad; si el colegiado llega a ver lo que ocurrió no habría tenido más remedio que expulsar a Reyes.
─Jugando en el Castilla y con 24 años fichaste por el Betis, ¿tuvo Gordillo algo que ver en tu venida al equipo verdiblanco?
─Pues, pudiera ser que José María de la Concha le consultara y él le diera buenos informes de mí y me recomendara. Yo a Gordillo lo conocía de enfrentarme con él en los entrenamientos y en numerosas ocasiones nos veíamos las caras, ya que él jugaba de lateral izquierdo y yo de derecho y como “El Gordi” era un zaguero muy ofensivo solía llegar bastantes veces a mi altura. Eso me hacía trabajar muchísimo porque parar al “Vendaval del Polígono” no era nada fácil. Aparte, realicé una pretemporada con el primer equipo en Holanda y allí lo conocí aún más.
─¿Era Gordillo tan buena persona como decían?
─Sí, Rafa era muy bueno en todos los aspectos, una gran persona, por lo que era muy fácil llevarse bien con él. Era muy espontáneo y generoso con todo el mundo y siempre estaba dispuesto a ayudar al que lo necesitara. Se trataba, en suma uno de aquellos que para calificarlo se decía que era mejor persona que futbolista, que ya es decir.
─¿Qué recuerdas en líneas generales de tu llegada y paso por el Betis?
─A mi llegada comprobé que el club estaba bastante corto en lo institucional y, sobre todo, en lo económico. Pero a esa situación no le concedí ninguna importancia. Yo, con 24 años, lo que quería era sólo jugar y me importaba estar en el Madrid o en el Betis. A mí, pese a las diferencias existentes entre ambos clubes, que era algo evidente, yo cambiaría a uno por el otro sin preocupación y elegiría a aquel en el que pudiera jugar. Lo digo así, como lo siento, y soy muy sincero manifestándome de esa forma. Es más, te aseguro que si yo no hubiese necesitado el dinero para vivir habría jugado gratis. En ese aspecto, yo era lo que se dice un obseso futbolístico que lo cambiaba todo, dinero incluido, por jugar.
─En cuanto a la parte deportiva, ¿como la ves desde la distancia?
─Al llegar me encontré con un equipo muy raro, con una mezcla de jugadores veteranos y jóvenes que no tenía la armonía y homogeneidad necesaria para funcionar como equipo. Algunos, se daba el caso que ni se entrenaban ni prestaban mucha atención al tema. En suma, todo era muy raro y yo no estaba acostumbrado a desenvolverme dentro de un ambiente así, porque las cosas en el Real Madrid y el Castilla se hacían con una mejor planificación e infinitamente muchísimo más organizadas. De esa forma era imposible que existiera la anarquía que me encontré en el Betis a mi llegada. Aparte, las personalidades de unos y otros eran muy dispares, lo que evitaba que pudieran complementarse lo mejor posible. A mi juicio, los que sí supieron hacer un buen equipo fueron Juan Corbacho y Julio Cardeñosa, que se esmeraron más en hacer grupo y que la convivencia y el ambiente en el vestuario fuese mucho más agradable. De esa forma, las cosas eran más fáciles para nosotros, los jugadores, pues el clima que nos rodeaba, pese a que en aquellos tiempos no eran muy buenos para el Betis, se hacía más fácil de soportar. Aunque los aficionados no se lo crean, un futbolista que no se encuentra a gusto a la hora de su preparación no puede rendir todo lo que lleva dentro, pues la falta de concentración al tener la mente ocupada en otros problemas te impide dar de sí todo lo que llevas dentro. El futbolista, como cualquier persona en su trabajo, rinde bien cuando el ambiente que le rodea es propicio y tranquilo. Corbacho y Cardeñosa, en mi opinión, se tomaron las cosas muy en serio en ese aspecto; de forma muy distinta de otros que pasaron por el banquillo como “Pedro por su casa”.
─¿Notas mucha diferencia diferencia entre el mundo del fútbol de tu tiempo y el de ahora?
─Muchísima. En la actualidad a los colores de un club no se le tiene el cariño de antes. Ahora se va más por la pasta, en especial los extranjeros que vienen a aprovechar el tiempo para cobrar lo más posible, pese a que en numerosas ocasiones no rindan lo que deben. Y, sin embargo, a los de casa, que son los que menos cobran, es a los que más se les exige. Para comprobar lo que digo sólo hay que echar un vistazo a lo ocurrido en el Betis la pasada campaña y se tendrá una respuesta acorde con lo que sucede. El problema radica en que el fútbol se ha convertido en un negocio y se le ha perdido el respeto y cariño al propio fútbol y a los aficionados que son los únicos paganos en este negocio.


Antonio León, comentó con finos rasgos de humor algunos hechos ocurridos en su estancia en el Real Betis (M. García Reyes)
─¿Cuáles son los mejores y peores recuerdos que guardas de aquel Betis entrampado hasta las pestañas y dando tumbos por los campos de fútbol?
─Entre lo peores, ninguno en especial. Quizá cuando no jugaba con regularidad, pues ya te he dicho que yo lo que quería era jugar, jugar y jugar. Por consiguiente, cuando no lo hacía me sentía triste y amargado; no estaba en mi salsa y nada me parecía bueno para mí. De todas formas, he de confesar que no me pesó tanto el descenso, porque aunque se trata de una situación que duele, pues perdemos todos; club, afición y jugadores, por mi parte, como me partí el alma y di todo lo que llevaba dentro no podía sentirme culpable de lo ocurrido. Lo que sí te puedo decir es que en el último partido de la temporada del ascenso, me fui muy mosqueado del campo a mi casa porque empatamos frente al Levante y el Xerez Deportivo ganó por uno a cero al “Depor”. A mí me dio la impresión que el equipo parecía jugar de cachondeo, sin intensidad, lo que iba en contra de mi forma de ser como futbolista, que era la de pasarme entregado al juego durante los 90 minutos de partido. En el lado opuesto, entre los recuerdos más agradables, podría citar el ascenso con Juan Corbacho y Julio Cardeñosa como entrenadores, ya que en esa temporada, como te he dicho, el concepto de equipo estuvo mucho más valorado en el Betis.
─Supongo que, aunque sea por televisión, como bético, seguirás al equipo. En ese caso, ¿le encuentras alguna explicación al descenso?
─Sí, suelo ver al Betis unas veces por televisión y en algunas ocasiones en directo. Aunque yo, como hombre de fútbol, como sabes estoy empleado en el Colegio de Entrenadores, veo todo los partidos que echan por televisión; el de Primera, el de Segunda y, especialmente, el fútbol inglés que me parece muy propio de los inventores del deporte rey. Los ingleses siguen practicando el mismo estilo de juego de siempre al que yo le saco un regusto especial. En cuanto a lo ocurrido con el Betis más vale no hablar por la decepción tan enorme que supuso para todos los que sentimos en verdiblanco. Por supuesto, no puedo explicarme lo del descenso porque el club tenía jugadores para que no hubiese ocurrido la tremenda desgracia que tuvimos que sufrir. Una de las cosas que sigo sin explicarme, es que en el último partido de Liga, con el Valladolid, vi muy raro al equipo pues hasta el portero tardaba en sacar cuando la urgencia de ganar era grande. Fue una lástima que, jugándose todo lo que se jugaba, el equipo no se partiera el alma para ganar.
─¿Qué opinión te merece Manuel Ruiz de Lopera como dirigente?
─A mí, personalmente, no me gusta como lleva el club. Si dijera que no defiende al Betis posiblemente mentiría, pues entre otras cosas arriesga su dinero. Sin embargo, me da la impresión de que actúa de una forma muy rara, ya que choca con todo el mundo. Pudiera ser que fuera por desconfianza, lo que sí es cierto es que no existe el club un ambiente muy propicio. Lógicamente, no es el único culpable de lo que viene ocurriendo de un tiempo a esta parte y su responsabilidad ha de ser compartida con aquellos que tienen parcelas importantes en el club. En cuanto a la afición le digo que haría bien en volver a ser la de antes, que sentía los colores de otra forma. Entiendo que en las cuatro últimas temporadas el equipo no le ha pagado como merecía, pero creo que la afición debe olvidarse de los nombres de los jugadores y fijarse solo la camiseta de las trece barras.
─¿Cómo observas la lucha de la oposición con Lopera? ¿Crees que tiene sentido en unos momentos como los que atraviesa el club?
─Yo, en ese aspecto, soy imparcial y veo lo que sea objetivo y lo que se palpa. En principio no me agrada como se comporta Lopera ni tampoco los que están por detrás diciendo que lo van a quitar de ahí. A mi juicio, tanto uno como los otros tiran la piedra y esconden la mano. En cuanto a las graves acusaciones que han llevado a la oposición a interponer una querella por actos delictivos contra Lopera, lo razonable es no meter más leña en el fuego y esperar a lo que diga el juez.
─Por último, ¿que opinas del equipo que se ha formado para esta temporada?
─Pues, la verdad, es que no me inspira mucha confianza. La Segunda División es una categoría muy complicada y salir de ella no es tan fácil como se pueda creer. Fíjate bien en el caso de la Real Sociedad que ya va para tres años en Segunda y cuando se descuide veremos cuanto tarda en retornar a la División de Honor. Lo importante en este caso es hacer un buen grupo y que nadie saque los pies de trasto, ya que como pase eso la han jodido. Me gustaría que nuestro Betis ascendiera en un año, pero la verdad yo veo ese asunto muy complicado.
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