LA ENTREVISTA
Una entrevista en profundidad
IVÁN LARRIBA DE LA A a LA Z (1)
Hubo momentos buenos y malos hasta que llegó la hora del gran triunfo televisivo
IVÁN LARRIBA: “EL ÉXITO DE LA HORA VERDE FUE
TAN EXTRAORDINARIO QUE SORPRENDIÓ A TODO EL
MUNDO, INCLUIDO A MÍ QUE NO ME LO ESPERABA"
Desde ese momento hasta el comienzo de Radio Betis las cañas se volvieron lanzas
Hoy visita nuestro espacio “LA ENTREVISTA” Iván Larriba, un periodista que está en el candelero, otros dirán que en la picota, desde que ocupa el puesto de director de comunicación del club. Y como en “Contigo Siempre Betis, es” éramos consciente de que por los encontrados sentimientos que despierta su figura dentro del beticismo, Iván tenía una buena entrevista, mirado el asunto desde el punto de vista meramente periodístico, decidimos solicitarle una entrevista en profundidad, que se saliera de cualquier ambiente tópico y típico en que más veces de la cuenta se enmarca su figura. Y así procedimos para facilitar a todo aquel lector de nuestra página un conocimiento más amplio y profundo de cuales son sus sentimientos e ideas sobre nuestro club y su situación personal, pues entendimos que la entrevista a Iván era conveniente.
Sabemos, indudablemente, que habrá quienes digan que el director de comunicación del Real Betis no merece una entrevista, lo cual nosotros no compartimos pues opinamos todo lo contrario. Cierto es que algunas personas que estaban enteradas de nuestra intención, la iniciativa les pareció algo desaconsejable. Por ello, al margen de otras consideraciones, quisimos, entre otras cosas, demostrar a todo aquel que desee acercarse a esta página web, que en ella tiene cabida cualquier bético que venga a decir su verdad sin insultar ni descalificar a nadie. Entre otras razones, porque nosotros no lo permitiríamos, lo que ya se ha demostrado de sobra en los tres meses que llevamos funcionando. De ahí que, como no existe bético que no haya oído hablar de Iván Larriba o que no le haya escuchado a través de las ondas hertzianas y se haya formado una idea, equivocada o no, de como es en realidad, “Contigo Siempre Betis.es” quiso acercarse a la persona, conocer su lado oculto para el oyente radiofónico y comprobar in situ, de primera mano, el lado personal de nuestro personaje y saber si aceptaba contestar a cualquier pregunta que le formulásemos por muy comprometida que esta pudiese parecer.
Y en honor a la verdad, hemos de manifestar que nuestro entrevistado no tuvo ni un simple reparo en contestar a cualquier tipo de cuestión que se le plantease. Fue cordial, correcto y asequible en el trato y supo estar a la altura de las circunstancias. Tanto es así, que la presente entrevista es la más extensa que hemos realizado en los casi cuarenta años que abarca nuestra trayectoria periodística y que, casi con toda seguridad, podamos realizar en un futuro. Por ese motivo, la hemos tenido que dividir en varias partes y no nos hemos saltado ni una letra del abecedario, por lo que el título del serial ─“Iván Larriba, de la A a la Z”─ coincide al pie de la letra con el contenido de la amplia conversación mantenida con nuestro entrevistado. Que al fin y a la postre, este tipo de letras son mucho más gratas, dado que sirven para contar historias o, como en este caso se trata, para trasladar al lector las opiniones de una persona que no pasa desapercibida para ningún bético. Porque, las otras letras, esas que hay que pagarle a los bancos puntualmente para que no nos la protesten, no son santo de nuestra devoción. Y mucho menos con la crisis económica tan galopante que estamos sufriendo y, lo que es peor, lo mucho que todavía nos queda que sufrir.
Manuel Carmona
Fotos: Manuel García Reyes
Unos datos sobre nuestro protagonista
Nombre y apellidos: Iván Larriba Valdivia.
Edad: 28 años.
Lugar de nacimiento: Sevilla, en el Hospital de la Macarena, aunque se crió en su pueblo, San José la Rinconada.
Profesión: Periodista.
Cuándo y cómo se hizo bético: A su decir, ya era bético desde que estaba en el vientre de su madre.
Puesto que ocupa en el club: Director de comunicación del Real Betis Balompié.
Gustos y aficiones: Leer, viajar, aparte del fútbol naturalmente.
Como se define como bético y como director de comunicación del Real Betis Balompié: Como bético, uno más y como director de comunicación del club, alguien que ocupa un puesto complicado en un momento difícil.
 
Dos de los carnés que nos mostró Iván Larriba, para demostrar a todo el que lo dude que es socio de Betis desde niño
A) ¿Por qué te haces periodista y cuál es la trayectoria que cubres desde tus comienzos hasta el momento actual?
─ Yo me hice periodista por vocación. Todo se agudizó a partir e los diez años, cuando lo que me gustaba era sentarme ante la televisión y al estar viendo un partido, le quitaba la voz al receptor y ocupaba el lugar del encargado de la retransmisión. A veces, al regreso de mis padres al hogar, al observar la situación me decían: “Niño, tú que estás haciendo viendo un partido de la Copa de África en esas condiciones”. Y yo me justificada diciendo que a ver si veía algún jugador que fuera bueno; o sea, que siempre he tenido en mi interior la afición al periodismo. Después, cuando comencé a estudiar, como era el primero de la clase en mi pueblo, San José de la Rinconada, mis padres, que siempre han buscado mi beneficio, decidieron que estudiara en Sevilla. Me inscribieron en el colegio de Tabladilla para lo que, como era un colegio caro, tuvieron que hacer muchos sacrificios económicos. Y allí estudié. Yo pensaba dedicarme a estudiar Biología, que era una materia que se me daba bien y me gustaba. Pero, en un viaje a Roma, un amigo mío me dijo: “Oye, Iván, porqué no estudias periodismo, que en Sevilla hay una escuela que es privada y muy buena”. Y pensando en la cuestión, me dije, pues mira voy a hacer lo que realmente me gusta y voy a estudiar periodismo. Pero, eso sí, para dedicarme al periodismo deportivo que era en realidad la materia que a mí me apasionaba. Eso lo tenía perfectamente claro, pues, a mí la política nunca me ha gustado. Y así, estando en tercero de carrera, hice unas prácticas para ingresar en Antena 3 Televisión, aquí en la delegación de Sevilla, donde estuve contratado durante año y medio. Por cierto, que en la entrevista de admisión me ocurrió lo siguiente: La persona que me entrevistó me empezó preguntando dónde había estado José María Aznar este fin de semana, a lo que yo, sin tener en cuenta que me había presentado buscando conseguir un puesto de trabajo en un medio de comunicación tan importante, le respondí que me preguntara solamente de deporte, que yo lo único que sabía era de fútbol y si no era así que me levantaba inmediatamente y me iba. Y, mira por donde, mi actitud le pareció muy consecuente a mi entrevistador, que me dijo: “Pues, nada, hay un hueco en deporte, así que tú vas de cabeza a esa sección”.
(...) Pero antes de llegar a Antena 3 Televisión, he de recordar mi paso por los medios de comunicación por los que había pasado con anterioridad. Y esos fueron Radio Guadaira, donde participé en un programa universitario que se llamaba “Jóvenes, pero suficientemente preparados”, en el que yo llevaba la información del deporte sevillano en general. Radio Rinconada, una emisora municipal que estaba empezando, en la que ingresé como director de deportes. Por supuesto allí pude practicar cumplidamente la retransmisión de los partidos del CD San José y algunos de la UD Rinconada, lo quiera como se demostró a la gente le gustaba, pues hasta entonces no era algo habitual en una radio de pueblo. En aquel tiempo yo escuchaba a Sánchez Araujo y demás compañeros que radiaban los partidos de los dos primeros equipos sevillanos e intentaba hacerlo como ellos y dar la mayor calidad posible a mis retransmisiones. Para ello, cuidaba de inculcarle mi sello personal, e intentaba mejorarme en todo lo posible. De ahí pasé a Giralda Televisión, también como becario, pues estaba estudiando. Entonces era muy jovencito y apenas si cobraba para los gastos, ya que sólo me daban quince mil pesetas mensuales. En esa emisora televisiva estuve un año y, como era lo que buscaba, aprendí todo lo que necesitaba saber en un medio televisivo. Mucho con mi amigo Juan Arbide, que ahora está en Punto Radio, y con una chica que se llamaba Montse y que me respondía a todo lo que por mi interés y curiosidad le preguntaba. Y fue en ese momento cuando se me presentó la oportunidad de ingresar en Antena 3 y comenzó un nuevo capítulo de mi carrera periodística.
(...) Ya expliqué con anterioridad cómo se produjo mi entrada en Antena 3 por lo que no voy a repetirme. Así que me limitaré a explicar cómo me fue en la delegación montada en Sevilla por la gran cadena televisiva. En principio he de manifestar que todo lo que aprendí en Onda Giralda sobre montaje y edición me vino fenomenal para quedarme contratado en Antena 3, cuando todavía me encontraba en tercero de carrera. Pero mi etapa en la cadena nacional no pudo superar el año y medio de estancia a causa de un Expediente de Regulación de Empleo (ERE), que me sirvió también para conocer lo ingrata que es una situación de ese tipo. El hecho se produjo al vender Telefónica a Antena 3 al grupo Planeta. Entonces sobrevino el aborrecido ERE y como yo había sido el último en llegar, pues fui el primero en salir. Pero, aún así, en ese año adquirí mucha estabilidad, pues sólo tenía 21 años y era el redactor deportivo contratado más joven de España. Fue entonces, cuando un buen amigo mío, que luego fue director de cine e hizo una película llamada “Recambio”, me aconsejó que me comprara un piso. Yo le respondí, algo extrañado, que sólo tenía 21 años y lo que me apetecía era comprarme un buen coche y cosas por el estilo y, ni mucho menos, un piso. Él me respondió que porque la misma situación que tenía en aquel momento iba a tener a los 28 años. “No va a cambiar mucho tu vida ─insistió─ y ahora tienes un buen sueldo, un buen trabajo y lo que debes hacer es comprarte un piso”. La idea el cerebro algunos días hasta que decidí hacer caso a mi amigo y comprarme un piso, que es en el que ahora vivo. Desde entonces, siempre que pienso en lo ocurrido me alegro de haberle hecho caso a ese amigo mío, pues, de comprarlo entonces, a haberlo adquirido ahora me ahorré quince millones de pesetas. En definitiva, que yo de Antena 3 saqué mucho beneficio a nivel profesional. Por ejemplo, como trabajar con periodistas de la talla de JJ Santos, Guzmán Sánchez y José Antonio Luque, que era gente súper profesional. Así lo comprobé observando la experiencia que había adquirido cuando tuve que quedarme solo para atender la información deportiva en Andalucía, que no sólo era la de Betis y Sevilla, pues también debía de atender la actualidad del Recre y el Málaga. Esa es una época que recuerdo con muchísima alegría por lo que supuso para mi formación profesional. Después, con la llegada del maldito ERE, el Expediente de Regulación de Empleo, me quedé sin trabajo y tuve que abrirme paso para recomponer mi situación laboral.
 
Iván Larriba se mostró tan sincero cuando nos habló de los días felices y de las tribulaciones que pasó en los inicios
de su carrera de periodista, no importándole relatarnos las privaciones que sufrió en Ávila y cómo tuvo que actuar
para salir adelante hasta lograr el éxito con "LA HORA VERDE" a su regreso a Sevilla (Fotos: Manuel García Reyes)
(...) La solución fue aceptar una oferta que me llegó desde Ávila para trabajar en Canal 4 Casilla-León, que allí era el equivalente a Canal Sur, pues se trataba de la televisión autonómica, aunque con la diferencia de ser una televisión privada. De aquella etapa el recuerdo más terrible que guardo es que tuve que cubrir un atentado de la banda terrorista ETA, que me pilló de guardia y que ocurrió en el bloque donde yo vivía. Se dio el caso de que fue nuestra cámara la única que lo grabó y aquella tarde tuve que trabajar a destajo cubriendo todos los puntos noticiables del terrible suceso. Aparte, allí hice la información deportiva, parcela en la que hay extrañado comprobé que el deporte por excelencia es el voleibol femenino. Así, el Caja Ávila, metía seis o siete mil personas en el pabellón todos los domingos, lo que a mí me parecía una barbaridad. En este punto, he de confesar que no tenía ni idea de las reglas de ese deporte, pero me puse las pilas, me las aprendí y, mientras tanto, hasta dominar las características de dicho deporte, le encomendaba los comentarios a algún técnico de garantía. Por ello, yo me limitaba a relatar la marcha del partido y mi colaborador analizaba las jugadas desde el punto de vista técnico. Sea como fuere, permanecí allí ocho meses y, al margen de mi labor periodística, nunca podré olvidar como se desenvolvía mi vida particular y cotidiana.
(...) Siempre que lo recuerdo se me pone el cuerpo malo. El frío allí era terrible, aterrador. Vamos, puedo jurar, que yo no he pasado más frío en mi vida. Mira, yo vivía frente de la catedral, en una calle peatonal cercana al templo metropolitano. Y recuerdo que cuando salía a la plaza de la catedral, en hora matinal, me pegaba en el cuerpo una ventolera fría, que me causaba la sensación de que se me clavaban agujitas en la cara. Recuerdo, y esto lo digo a modo de curiosidad, que en una ocasión el central del Ávila, que era policía local, un día que yo tenía aparcado mi coche en zona azul se lo llevó con la grúa. Cuando me encontré con él, el equipo militaba en Tercera División, le dije: “No voy a hacer una crónica vuestra buena en todo el tiempo que dure mi estancia aquí”. Claro que se lo dije en plan de broma, pues el hombre había cumplido con su obligación. Después fuimos muy buenos amigos, porque era un tío muy noble y campechano. En resumen, que seguir allí era un tremendo suplicio para mí, porque, aparte, me encontraba muy solo allí. Llegó a darse el caso que una Nochebuena mi hermano, que había venido para hacerme compañía, terminamos comiendo pizza el día de Nochebuena.
(...) Otro aspecto de la cuestión era el referente a las comidas. En esa cuestión, no me importa en absoluto confesar que tenía que comer sobres de sopa para poder subsistir. Después de la etapa de vacas gordas en Antena 3, pasé a ganar 800 euros mensuales con lo que me tenía que arreglar para vivir y pagar la hipoteca del piso que me había comprado en Sevilla. Con decirte que me hacía un sobre de sopa y me entraba una alegría tremenda, ya que estaba calentito y con el frío estepario que hacía allí, aquel caldito reanimaba a un muerto. En ese plan tenía tirar hacia adelante, por lo que no me da ninguna vergüenza reconocer, sino todo lo contrario, que no había acto o rueda de prensa política o de cualquier clase a la que yo no me apuntara para cubrirla para la tele. Y lo hacía porque en la situación en que me encontraba no me venía mal aprovechar la ocasión de degustar algún aperitivo o comida que me sirviera de alimento extra con lo que aliviar mi precaria situación económica. Vivir en esas condiciones era muy duro para mí. Mucho más aún, después de haber estado en una cadena televisiva de ámbito nacional como Antena 3, donde yo cobraba cerca de trescientas mil pesetas de la época. Eran dos situaciones tremendamente opuestas, pero las cosas vienen como vienen y si se tiene la entereza suficiente se puede superar una situación por muy complicada que ésta sea. Y yo me había propuesto de no dejarme vencer por las dificultades con la que me encontrara y lo conseguí hasta que se produjo mi retorno a Sevilla.

Un momento de la entrevista en la que preguntas y respuestas no fueron
formuladas ni contestadas de cara a la galería, sino con la intención de
aclarar situaciones, posturas y conceptos (Foto: Manuel Carcía Reyes)
B) Explícanos cómo surge la posibilidad de realizar “LA HORA VERDE” en Onda Giralda Televisión.
─ En la situación que he explicado me encontraba en Ávila, cuando recibí una llamada de Juan Arbide que me comenta que tiene un espacio televisivo para mí, si quería regresar a Sevilla. Tú verás lo que yo pensé al escuchar lo que mi buen amigo Juan Arbide me estaba diciendo. Claro que la proposición no era fácil, pues para aceptar el trabajo me sentía obligado a reconocer mi condición de bético. Te estoy hablando de la creación y puesta en marcha de “LA HORA VERDE”, un programa televisivo que está en la memoria del beticismo y que obtuvo un éxito tremendo, impensable, antes de su puesta en marcha. Bueno, antes de seguir delante tengo que decirte que mucho antes pudo producirse una situación similar si en mi primera estancia en Onda Giralda Televisión, la propuesta que me hiciste de colaborar en un diario deportivo sobre el Betis que querían editar los dueños del antiguo “Diario Sevilla” llega a convertirse realidad. Si lo recuerdas, en efecto, no lo has olvidado te respondí sin dudarlo que sí. Pues bien, aquí ocurrió lo mismo, aunque, además, acuciado por las ganas que tenía de venirme de Ávila donde estaba pasando las de Caín. En suma, que regreso a Sevilla, me entrevisto con Paco Bustamante y con Rafael Almansa y a partir de ahí dio comienzo un aventura apasionante. Los motivos porqué acepté la proposición están claros: primero, porque volvía a mi casa; segundo, porque podía comer decentemente; y tercero, porque el proyecto de comunicación del Betis estaba por empezar. Cierto es que el nombre que le pusieron al programa ni me gustaba ni lo entendía. Pero en fin, se quedó con LA HORA VERDE y, después que mis mis condiciones fueron aceptadas comencé a darle forma al proyecto. Mi idea era hacer un programa estilo Canal Plus en el que la cámara estuviera muy libre, por lo que pedí que contrataran a Marisa Serrano de camarógrafa, a la que yo conocía de Antena 3, me hice mi propio esquema de trabajo, mi propio programa, y, además, tuve la suerte de contar con algo como la suerte de que el Betis se metiera en Champions y ganara la Copa del Rey. Por cierto, que el “boom” de LA HORA VERDE fue tal que me sorprendió de forma absoluta, pues nunca habría podido imaginar cuando estuvimos preparando su comienzo que algo así podría ocurrir.
(...) El éxito fue tal que sorprendió a todo el mundo, incluido a mí que no me lo esperaba. Figurate que yo, que había estado un año y medio en Antena 3 a nivel nacional y no me conocía nadie, tras hacer el primer programa de “LA HORA VERDE”, al salir a la calle me pidieron dos autógrafos. Me acuerdo hasta del sitio en que ocurrió. Fue en Triana, donde está el Mesón El Serranito. Ante mi asombro, la gente, bueno los béticos, me decían: “Tú eres el del Betis, el de la tele”. Y ten en cuenta que se trataba de una televisión local. Bueno, pues, a partir de ahí, todo cambió. Las corbatas verdes que yo sacaba en el programa me las pedían y todo comenzó a salir a pedir de boca. Sin duda ayudaba que eran tiempos de bonanza para el club. El Betis estaba muy bien y sí todo es más fácil. Después, llegó la final de Copa, el Betis la ganó, la euforia de la afición soltó amarras y cualquier producto bético estaba condenado al éxito. De ahí que editamos dos DVD, uno con la final y otro con el recibimiento del equipo, de los cual se vendieron ochenta mil copias. Un éxito arrasador, que nadie imaginaba y que hubo que añadir en el haber del programa. A partir de ahí, “LA HORA VERDE” fue creciendo sin cesar. Lo malo era que también crecía en presupuesto y el producto se había encarecido demasiado. Había que abonar los gastos de Marisa y míos en los desplazamientos que hacía el Betis, que corrían a cargo de la productora, y en ese sentido sí que se plantearon problemas de continuidad. Al recordar lo que ocurrió entonces hay muchas gentes que me dicen ahora cuando me critican que en aquella oportunidad yo pedí la ayuda de los foros de los que ahora tanto me quejo. Pero, en esta cuestión, hay que tener presento aquello se trató de una estrategia que se puso en práctica para contar con el apoyo popular a fin de que no cerraran LA HORA VERDE, de que el Betis le echara una mano al programa. La dirección del espacio lo que le pedía que, ya que nosotros íbamos para informar a la afición, que al menos que nos librara de abonar los billetes del viaje aéreo a Marisa y a mí, donde el Betis viajara, que los gastos de alojamiento y manutención correrían de nuestra cuenta. Fue, por tanto, una estrategia a tres bandas entre Óscar Arredondo, el director de marketing del programa y yo, los cuales decidimos divulgar la noticia de que el programa se acababa en una semana, por falta de presupuesto. Nosotros sabíamos que no iba a desaparecer, pero con esa estrategia metimos presión al club para que aceptara echarnos la mano que necesitábamos. Y así ocurrió. Los foros se volcaron, las opiniones que salieron en los mismos se imprimieron y se les envió a Lopera que comprendió que era necesario continuar con el programa y facilitó a la productora lo que había solicitado al club.
Continuará
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