“El día que perdimos en la promoción por 4-0 en Tenerife, lloramos a lágrima viva”
Visita hoy nuestra página web un bético de los buenos que, a sus casi 74 años, ha accedido a contarnos algunos trazos de su vida en verdiblanco. Su nombre es Juan Gaviño Ortega, ilustre letrado sevillano, que nació y reside en Bormujos y que, como diría un personaje muy conocido, es bético desde “chiquetito”. Cuando se menciona el apellido Gaviño en el Aljarafe y también en Sevilla surge de repente el pensamiento las buenas tortas de Castilleja de la Cuesta y el incomparable aceite de molino que dicha familia posee en Bormujos. Pues bien, hablando de Juan Gaviño puede decirse que fue directivo con el gran José Núñez Naranjo, y que como tal vivió la consecución de la primera Copa del Rey por el Real Betis Balompié. El señor Gaviño, según confesión propia, sigue siendo tan bético o más que lo era en su juventud, que ya es decir. Tiene el número 17 de socio y seguirá sacando su carnet para ir a ver a su Betis, como asegura, mientras que Dios le dé fuerzas y sea quien sea el que esté al frente del club.
.─ A usted, don Juan, su ascendencia bética no le viene por la rama paterna, igual que ocurrió con don José Núñez y don Gerardo Martínez Retamero, por lo que habría que decirle que es bético por generación espontánea.
.─ Así es, pues mi padre era un gran aficionado a los toros y no echaba ninguna cuenta del fútbol. Por eso, a mi hermano Baldomero y a mí, él no nos podía hacer de ningún equipo, ya que no era de ninguno. Fuimos nosotros los que decidimos en ese aspecto del equipo que queríamos ser. Con el paso de los años, al ver nuestra afición por el Betis, los domingos, para enterarse como había quedado nuestro equipo nos solía preguntar: “Niños, como ha ido la corría”. Mi hermano Baldomero y yo nos hicimos béticos, porque en nuestra niñez sólo hacía siete u ocho años que el Betis había sido campeón de Liga de Primera División y eso a los niños nos atraía mucho, pues era el único equipo de Andalucía que lo había sido. Además, como el Betis era un equipo muy simpático, pues a nosotros no nos costó mucho hacernos béticos. Después, ya mayorcitos, cuando nuestro contacto con nuestro tío Andrés Gaviño se hizo más intenso, lo elegimos como nuestro modelo a seguir para ser buenos béticos. Mi tío Andrés, como sabes, fue presidente del club y era un bético admirable, de los pocos que yo he visto a lo largo de mi vida. Es más, como mi hermano Baldomero comenzó a trabajar con él yo iba mucho a visitarle le tenía un gran cariño.
.─ ¿Cuáles son los recuerdos más lejanos de su trayectoria bética?
.─ Sin duda alguna, los escudos del Betis que yo dibujaba cuando niño en cartones con lápices de colores, que después recortaba y me los colocaba en el pecho para lucirlos muy orgullosamente por los sitios que frecuentaba.
.─ De tu larga experiencia como bético, ¿qué recuerdos guarda como mejores y peores?
.─ El mejor recuerdo que guardo como bético fue cuando ganamos la primera Copa del Rey. Entonces yo era directivo y viví ese acontecimiento muy de cerca, por lo que ese recuerdo permanecerá mientras viva dentro de mi corazón. Era el segundo título oficial que conseguía el Real Betis en su historia y el primero yo no lo conocí pues nací siete meses después, que fue el de campeón de Liga de Primera División que conquisto en 1935. Por cierto, que la primera Copa del Rey permaneció una noche en mi casa, que estaba cerca de la peña bética, y allí se guardó mientras que al día siguiente se preparó el lugar donde se iba a exponer en la peña. Junto a eso constituye para mí lo mejor de aquella época, el trato con la buena gente que tuve la oportunidad de convivir en mis años de directivo. Empezando por don José Núñez Naranjo y siguiendo por todos los que él hizo directivos en aquel tiempo. No quiero citar a nadie, para no herir susceptibilidades, pero todos eran unas magníficas personas. En cuanto a los recuerdos tristes, junto al descenso a Tercera División, tengo uno que tampoco logro olvidarlo: el de la promoción de permanencia de Primera 1990-91, el día que el Tenerife nos metió 4-0 y salimos del campo llorando. Pero llorando a lágrimas vivas por la tremenda decepción sufrida. Y por supuesto, el descenso a Segunda División la temporada siguiente a haber conseguido la primera Copa del Rey.


Juan Gaviño califica como su época dorada como bético la de su pertenencia a la directiva de José
Núñez Naranjo donde, afirma, todos eran unas grades personas, empezando por el presidente
Como don Juan no quiere mencionar a nadie con toda la razón, pues siempre se queda alguien detrás y se molesta, nosotros recordamos a salto de página entre los directivos de aquella época a Fernández-Castañón, Mauduit, Eduardo Núñez, hermano del presidente, y el sobrino de ambos, José Luis Núñez, Adolfo Palomino, Antonio Picchi, Jesús Puerto, Fernández Aramburu, Antonio Moreno D’ocsión, Juan Petralanda, etcétera, Pero sigamos con la interesante conversación que estamos manteniendo con don Juan Gaviño.
.─ Antes de su llegada a directivo, ¿qué recuerda de su trayectoria bética?
.─ Mira, una cosa a la que le tengo mucho cariño es a la construcción de la actual Peña Bética de Bormujos, para ello, yo, aparte de venderle un solar de mi propiedad, les regalé otro de similares dimensiones y se construyó un gran edificio para nuestra hermosa peña.
Directivo con José Núñez Naranjo
.─ ¿De qué forma se produce su incorporación al ámbito directivo bético?
.─ Pues, resulta, que mi tío Andrés, que tenía mucha amistad con don José Núñez, le habló muy bien de mí. Le dijo que tenía un sobrino que era muy bético, que era abogado y que le encantaría trabajar por el Betis desde una junta directiva. Yo no sabía nada de eso, pero don José me llamó, me lo propuso y acepté sumamente encantado y agradecido. Primero entré como vicesecretario y, posteriormente, al pasar Juan Manuel Mauduit, que era el secretario, a vicepresidente, yo ocupé la secretaría. Al finalizar mi colaboración con él, cuando el no volvió a presentarse, lo dije y con gran orgullo lo repito treinta años después que don José Núñez fue mi presidente.
.─ ¿Y cuáles son los recuerdos que usted conserva de una época que, por como habla de ella da la impresión que le fascina?
.─ Todos maravillosos, pues como ya te he dicho antes todas las personas que colaboraban con don José Núñez eran inmejorables. Aquellos tiempos no eran lo mismo que hoy, que quien manda es el que tiene más dinero, y el presidente mandaba, pero no como en la actualidad, que al tratarse de una Sociedad Anónima Deportiva, el que decide es quien tiene más acciones. Yo recuerdo que los martes tenía reunión la junta directiva y cuando al domingo siguiente nos tocaba jugar dentro, don José Núñez nos recordaba que no se nos olvidase llevar al campo las consiguientes botellitas de licor para el antepalco. Y así todos nos presentábamos con una botella, generalmente, de aguardiente, con las que invitaba a las personas que asistían y no le costaba dinero al club.
.─ Me refería usted antes de empezar la charla que hay algo que, en lo que respecta a los jugadores, el año del doloroso descenso en la temporada siguiente de que el equipo fuera campeón de la Copa del Rey, que aún le produce un tremendo amargor de boca: ¿Qué fue aquello?
.─ Mira, en aquel tiempo, los jugadores tenían una prima de 10.000 pesetas por puntos logrados y si obtuvieron treinta, pues cobraron 300.000 pesetas por descender al equipo. Y yo eso ni lo podía ni lo he podido concebir nunca.
Colaboró en elaborar el recurso por la alineación indebida de Espinosa en el Jaén
.─ Según tengo entendido, otra de las satisfacciones que se llevó en la etapa directiva fue un hecho relacionado con aquel partido contra el Real Jaén que se tuvo que repetir en Córdoba, ¿qué ocurrió en aquella ocasión?
.─ Pues verás, como don José confiaba mucho en mí, me dijo que iba a colaborar con Fernández-Castañón y Mauduit a preparar el recurso del partido que perdimos en casa ante el Real Jaén por la alineación indebida del guardameta Espinosa. Lo hicimos y lo ganamos. Y para premiarme me nombró delegado del partido que tuvimos que repetir en Córdoba donde ganamos por 1-0, triunfo que fue crucial para pasar a Primera esa temporada. Bueno, yo digo que me premió porque me hizo mucha ilusión el nombramiento, pero si en vez de ganar perdemos, con lo que significaba aquella victoria, fíjate como habría sido el premio.
.─ Una vez finalizada la etapa de directivo, ¿que relación mantuvo con el club?
.─ Bueno, pues continué de secretario de la junta consultiva que funcionaba para auxiliar a la directiva en los asuntos de mucha importancia. Así continué hasta que llegada la época de las Sociedades Anónimas Deportivas dicha junta se disolvió. En esa etapa, al fallecer el bueno de Luis Bellver se rumoreó que Mauduit o yo podríamos ocupar su puesto en el consejo. Pero, como ambos dijimos que no aceptaríamos, ahí quedó la cosa.
.─ Y ahora cómo pasa el tiempo.
.─ Pues, aparte de lo que hago profesionalmente, sigo muy directamente al Betis y pertenezco a la Asociación de Béticos Veteranos “Alfonso Jaramillo”, de la que me han querido hacer presidente. Pero he rehusado el ofrecimiento porque con la edad que tengo no estoy para ocupar un cargo de esa clase.


Juan Gaviño, si pudiera le aconsejaría a Manuel Ruiz de Lopera que se marchara, pues su ciclo ha
terminado y de esa forma se ahorraría muchos disgustos él y su esposa que está sufriendo mucho
.─ Don Juan, para usted quien ha sido el bético más grande que ha conocido.
.─ Pues, son dos: don José Núñez Naranjo y mi tío Andrés Gaviño.
.─ Por cierto, ¿como se lleva con Lopera?
.─ Pues ni bien ni mal, pues no lo conozco y no puedo decirte como es. La única vez que lo vi de cerca fue en la peña bética de Bormujos cuando se estrenó el pasodoble que tú y el maestro Alberto escribisteis por encargo de una asociación de admiradores o algo así en su honor. Aquella noche nuestro contacto tan sólo se limitó a un saludo de cortesía.
Es miembro de la Liga de Juristas Béticos
.─ ¿Pertenece, que al parecer es la moda actual en el beticismo, a algún grupo opositor a Manuel Ruiz de Lopera?
.─ En mi condición de abogado soy miembro de la Liga de Juristas Béticos y he colaborado en el asunto de la querella que esta asociación ha interpuesto contra el señor Lopera.
.─ Eso quiere decir que conoce los fundamentos de la misma, ¿contempla esa acción judicial sólidos principios jurídicos para que el señor Ruiz de Lopera pueda ser sancionado, lo que le podría costarle incluso ir a la cárcel?
.─ Hombre, una querella no se pone por ponerla y si se ha presentado es porque existen indicios de que puede haber algo ilegal en el asunto. Yo te puedo decir que está muy bien hecha. A mi juicio, delito societario puede haber por la existencia de las sociedades que hay de por medio; que si TEGASA, que si FARUSA, que si no se cuanto... Hay sociedades interpuestas y puede haber delito societario. Yo no digo que lo haya, pero que lo puede haber sí. A lo mejor, ese señor es más honrado que todo el mundo, pero en las diligencias previas que están incoadas se contempla lo contrario. Al final puede pasar cualquier cosa, pero se ha creído conveniente dar el paso y ahora lo que queda es esperar, pues las cosas judiciales son muy lentas en España.
. ─ ¿Y usted cree que podría ir a la cárcel?
. ─ Hombre, no sé. La jueza que está llevando el caso lo está llevando muy bien. Yo creo que va bien, pero, como he dicho, es necesario esperar a ver que dice la justicia.
.─ ¿Usted es de los que opina que Lopera no ha hecho nada bueno en el Betis?
.─ Hombre, no se puede ser tan radical. Las personas que están en un cargo hacen cosas buenas y malas y este señor, pues igual. Con él jugamos una final de Copa contra el Barcelona en 1997, jugamos la UEFA, fuimos campeones de Copa y nos clasificamos para la Champions en el 2005 y eso es bueno. Aunque yo creo que en el total de su ejecutoria hay más malo que bueno. En mi opinión entró en el club más que por bético para hacer negocio. Y como es un señor que tiene experiencia en estas lides, pues querrá sacar sus beneficios, digo yo. No está en mi ánimo prejuzgar, pero es mi opinión y así la manifiesto.
.─ En estos momentos, usted que le aconsejaría a Lopera, que se fuera o que se quedara.
.─ Hombre, por supuesto que se fuera, Cómo iba a ser de otra forma si no estoy de acuerdo con su forma de gestionar el club. Lo que ocurre es que se trata de una Sociedad Anónima Deportiva y tiene plenos poderes por estar en posesión de la mayoría de las acciones. Para mí, ya ha cumplido su ciclo y además es un hombre un poco mayor y que podría estar libre de todo lo que está sufriendo por no querer dejar el timón del barco y evitar lo que está sufriendo su esposa con esta situación.
.─ Supongamos que Lopera accede a vender sus acciones y marcharse, ¿ve usted en la oposición alguna persona con condiciones para sustituirle con garantía?
.─ En mi opinión, el problema es Lopera. Y también puede sustituir que se vaya Lopera y no se encuentre la persona adecuada para regir los destinos del Betis. Pero, esa es ya otra cuestión que habrá que analizar cuando llegue el momento, porque mientras que Lopera no se vaya no hay nada que hacer.
.─ Otra cosa, don Juan, a usted que le parece lo que ha aconsejado parte de la oposición a los béticos de que no saquen su carnet como una de las estrategias para luchar contra Lopera.
.─ Yo no estoy de acuerdo con eso. Yo seguiré sacando mi carnet esté quien esté al frente del club e iré a ver a mi Betis hasta que las fuerzas me lo permitan. A mí el fútbol me gusta tanto que incluso asistí a la final de la última Eurocopa en la que España ganó por 1-0 a Alemania y se proclamó campeona de Europa.
.─ Bueno, pasemos a la cuestión deportiva y dejemos el asunto Lopera en manos de la justicia que es la que decidirá qué sentencia debe aplicar. ¿Ve al Betis con equipo para ascender este año?
.─ Yo creo que tenemos plantilla para ascender, lo que pasa es que la categoría se va a dividir en dos grupos; de la mitad hacia abajo van a luchar por salvarse del descenso, y de la mitad hacia arriba se ventilarán las tres plazas de ascenso. Por tanto, lo necesario es sumar una buena cantidad de puntos lo más pronto posible para que cuando lleguen los momentos complicados disfrutemos de una ventaja que nos permita afrontar con tranquilidad el tramo liguero que nos quede de jugar.
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