Llegamos a la tercera y última entrega de una entrevista que nos ha cautivado por la categoría humana y deportiva de un personaje tan entrañable como Pedro Buenaventura. No podría ser de otra manera, dada su cualidad de ameno conversador y dueño de tantas vivencias y recuerdos béticos en particular y futbolísticos en general. En esta fase de nuestra amplia conversación, Pedro se refirió a la actualidad del Betis, en unos momentos muy preocupantes, cuando el equipo aún no había conseguido los triunfos sobre Las Palmas y Villarreal B. Pero como la trayectoria actual de los de Antonio Tapia continúa siendo buena en el Ruiz de Lopera y pésima a domicilio, su opinión de entonces vale exactamente igual para el momento actual. De todo lo comentado sobre nuestro equipo por un técnico de fútbol tan experto, quédese el lector con su opinión sobre la situación de Melli en aquellos momentos y la que atraviesa el de Barbate unas semanas después de lo conversado. Comprobará que nuestro interlocutor no se equivocó ni un ápice en el comentario que hizo sobre el magnífico central verdiblanco.
— Pedro, en tu extensa etapa de técnico de la cantera bética, qué jugador no llegó a la cima cuando reunía aptitudes sobradas para ello.
— El que más, Carreño, que tiene dos hijos, uno en la cantera bética y otro en la sevillista.
— ¿Te refieres a aquel Carreño que era de Utrera, que fue admirado por la afición como uno de los Mani-bois y en edad infantil se proclamó subcampeón infantil de España, campeonato del que fue elegido mejor jugador del torneo y falló el penalti que pudo darle el título al Betis ante el Barcelona?
— Al mismo. Y te puedo asegurar que técnicamente era un fenómeno. Recuerdo que la temporada que estuvo en el Betis Antal Dunai, en la anterior yo había clasificado al equipo para la UEFA, Carreño despuntaba tanto en los escalafones inferiores, que el técnico húngaro llegó a alinearlo en los dos partidos de la UEFA que aquella temporada jugó el Betis.
— Vamos a ver, Pedro, yo te voy a ir diciendo los nombres de los presidentes del Betis que aún viven y tú los defines en unas pocas palabras. Empecemos por José Núñez Naranjo.
— Yo lo considero como un presidente muy señor, al que queríamos todos los béticos. Además, bajo su mando ganamos la primera Copa del Rey. José Núñez, por esos extraños lances del fútbol, no salió por la puerta grande como presidente. ¡Lástima de aquel descenso a Segunda División, la temporada siguiente de que el equipo se proclamara campeón de Copa!
— Juan Manuel Mauduit.
— Mauduit era un hombre listísimo, que llegó a la presidencia después de una larga etapa directiva. Muy inteligente, sabía darle su sitio a cada cual y respetaba a la perfección a todos los que trabajaban y colaboraban con él. Aparte, hay que agradecerle que llevara a cabo las obras de la remodelación del estadio Benito Villamarín y firmara el contrato de nuestra primera ciudad deportiva de Los Bermejales.
— Gerardo Martínez Retamero.
— El señor Martínez Retamero, aparte de ser presidente del Betis, entró primero en la Federación Española y después colaboró en fundar la Liga de Fútbol Profesional. Esta labor le robó parte de la atención que debía de prestar a la presidencia del club. Aparte, pese a los problemas económicos que el Betis sufrió en su etapa presidencial, también consiguió algunas cosas para el club, como, por ejemplo, que fuera uno de los clubes al que le televisaban más partidos. Tampoco hay que olvidar que los 300 millones que recibió de Caldas a cuenta de la venta del Benito Villamarín, cuando entró Lopera, por una gestión suya, no se tuvo que abonar dicha cantidad.
— Hugo Galera.
— Don Hugo se encontró una situación muy difícil en la transición de los clubes a las SAD y tuvo que salir como pudo de las dificultades que se le plantearon al Betis en aquella época.
— José León, que anteriormente fue media temporada presidente accidental tras la dimisión de Julio de la Puerta, y volvió al cargo designado por Lopera al comienzo de la conversión de los clubes en SAD.
— A José León lo defino como un hombre con mucha experiencia en el mundo del fútbol, que ha hecho cosas importantes en el club dentro de sus posibilidades. De él recuerdo la grandísima campaña que hizo para que el general de la Guardía Civil, don Manuel Luengo, llegase a ser presidente de la Federación Andaluza de Fútbol, gestión en lo que colaboré mucho con él.
— Y, por último, Manuel Ruiz de Lopera.
— Hombre muy influyente en su día en la actividad bancaria, pero muy poco popular antes de entrar en el Betis. Yo lo conocí mucho tiempo antes de ingresar como directivo en el club. Yo lo conocí bien, por lo que afirmo que quien diga que no es bético o está equivocado o miente. Era y es muy bético y un gran enamorado de la cantera por lo que era bastante normal verle en los partidos que jugaban los equipos de los escalafones inferiores. Pero su presencia no se limitaba sólo en ver los partidos, sino que solía invitar a los chavales a una buena merendola. Por ejemplo, recuerdo un día que yo estaba jugando en el campo del Puerto con los juveniles y vino a decirme que al final del partido estaban todos invitados a merendar, incluidos los padres y los acompañantes de los jugadores. Y nada de escatimar, sino una merienda en la que no faltó de nada. Después, sin ser todavía directivo, yo presencié más de una vez cómo se acercaba antes del partido al vestuario y primaba a los jugadores con un televisor, frigorífico, o cualquier clase de electrodoméstico, bien a los que marcaban un gol o si se ganaba un partido importante. Después, en su etapa de máximo accionista, ha ocurrido que de tener al Betis en lo más alto de toda su historia, se pasó deportivamente a estar en Segunda. En mi opinión ha sido, al menos así lo creo yo, un hombre muy personalista en sus cosas, o mejor dicho que le gusta fiscalizarlo todo y ahí creo que se le fue un poquito la cosa de la mano. Y tú sabes qué es lo que ocurre en el fútbol: que hoy eres un héroe y al día siguiente un villano, algo que yo he vivido en mis propias carnes, por eso comprendo perfectamente lo que le ocurre y lo mal que lo tiene que estar pasando. En esos momentos, lamentablemente, suele ocurrir que los mismos que antes lo querían beatificar hoy lo quieren crucificar. Ahora está pasando por unos momentos muy difíciles, por lo que yo le deseo que tenga un final bueno para él.
— Analicemos una situación que, con respecto a ti, siempre me extrañó que se le diera por ninguna parte la importancia que yo creo que merece. Tú te hiciste cargo en tres ocasiones del primer equipo en situaciones muy complicadas: en la primera lograste clasificarlo para la UEFA, en la segunda lo salvaste de descender a Segunda División, y en la tercera, como te lo entregaron muy tarde, lo más que pudiste hacer fue que jugara la promoción que perdimos con el Tenerife. Bien, pues después de demostrar que estabas capacitado para haber empezado al menos una temporada al frente del equipo ni Mauduit, primero, ni Retamero después, te concedieron la oportunidad. ¿Qué supuso para ti una situación semejante?
— Hombre, especialmente, en la primera ocasión, que estaba Mauduit de presidente, y logré clasificar al equipo para la UEFA, yo me esperaba que hubieran confiado en mí. Sin embargo para la temporada siguiente ficharon a Antal Dunai que, con todos mis respetos, lo único que había hecho en España era ascender al Xerez Deportivo a Segunda División. Eso, naturalmente, te duele, lo mismo que cuando salvé al equipo y ocurrió de igual forma. Pero, yo siempre he sido una persona disciplinada que ha aceptado de la mejor forma lo que decidieron los responsables del club y nunca se me ocurrió protestar. Así que acepté buenamente lo que decidieron las personas que estaban al frente del club.
— Bueno, Pedro, pasemos a la actualidad, ¿crees tú que se ha hecho un equipo suficientemente fuerte para ascender con cierta holgura a Primera División?
— Hombre, en en el equipo hay algunos jugadores de importancia y los nuevos que se han traído han sido con el visto bueno del entrenador, que es un hombre que conoce bien la Segunda División y prácticamente casi todos los que han venido, él los ha tenido a sus órdenes. Eso le habrá permitido conocer de antemano el rendimiento que le podrían dar. En mi opinión, lo que está ocurriendo es que el equipo no está dando la medida de sus posibilidades. También, yo podría decir que estamos clamando por un central y a Melli, que incluso fue campeón del Mundo y era un magnífico central, lo convertimos en un mediano lateral. Lo mismo que está ocurriendo con Arzu que es un excelente medio centro y lo estamos alineando en un puesto que no es el suyo. Yo creo que si al entrenador se le hubiese explicado la trayectoria de Melli, que quizá la desconociera a su llegada, hubiese comprendido enseguida que levantándole la moral teníamos en él el central que con tanta insistencia se estaba pidiendo. Lo que en mi caso si pediría es un buen medio organizador, que es un puesto que no tiene cubierto el equipo desde hace bastante tiempo. Pero en el caso de un central optaría por Melli al que sería muy interesante que se le recuperara para su auténtico puesto. Lo que no puede ser es que Melli no juegue de central y Arzu, que no tiene contundencia para jugar de central y es un buen medio centro, tenga que cubrir la demarcación de central que no es la suya.
— La pregunta no tiene en absoluto nada de tópica ni teórica, sino que te la transmito porque desde que comenzó la Liga no tengo la seguridad de que el equipo sea capaz de ascender. ¿Tú que piensas al respecto?
— Yo pienso que si se tiene un poco de paciencia, el Betis se puede clasificar bastante bien para subir a Primera. Además te voy a decir una cosa: hay que recordar que el equipo tiene pendiente de jugar con el Villarreal y son tres puntos que pueden caer de nuestro lado.
— Pero si la situación deportiva en estos momentos es delicada, no lo es menos el problema que supone la enorme fractura social que existe en el club. ¿Qué opinas sobre el tema?
— Hombre, que es muy preocupante. Y te voy a decir algo que hay que tener muy presente: todas las crisis que se han producido en el Betis ocurrieron cuando la afición ha estado dividida. Y esa disgregación ha llegado cuando ha habido elecciones a las que concurrieron varias candidaturas y los que perdían no se quedaban contentos. En otras ocasiones ha ocurrido cuando se ha vendido un jugador importante, lo que en el Betis ha sucedido porque lo imponía la cuestión económica, caso de Del Sol y de Gordillo, por ejemplo. En casos como ese se ha resuelto la crisis económica, pero no la deportiva y han vuelto a surgir las discrepancias. Yo lo que te puedo asegurar es que un Betis unido nunca tendrá problemas.
La división del beticismo sí tiene arreglo
— Pero es que yo, en la situación actual, no veo que la afición pueda unirse.
— Sí, sí se arregla, como ha ocurrido otras veces en que la afición ha estado muy dividida.
— Pues no sé como se va a arreglar, porque yo estoy viendo mucho odio entre los béticos y eso no lo he contemplado nunca en nuestro club. Pero, vamos a ver. Si tú con la experiencia y el predicamento que tienes un bético, qué le aconsejarías a Manuel Ruiz de Lopera, ¿que se fuera o que se quedara?
— Yo le diría que vendiera parte de sus acciones y no tuviera la mayoría para que así pudiera haber una lucha electoral y saliera elegido el presidente que la afición quisiera.
— Pero eso no lo haría él ni muerto, porque sabe que sin tener la mayoría las acciones no tendrían el mismo valor.
— Bueno, pero lo que no se puede negar es que si hiciera algo así sería un paso importante, pues demostraría su buena voluntad y si continuara en el Betis con elecciones por medio y las ganara, seguiría mandando con mayor autoridad.
— En vista de todo lo que llevemos hablado, en estos momentos qué es lo que más te preocupa de la situación actual del Betis, lo económico, lo deportivo, las luchas intestinales…
— Lo último, las luchas intestinales. Eso es lo que más preocupa, pues es lo que puede hacer más daño al Betis.
— Bueno, tú tienes dos hijos; Pedro, que al menos entrenó al Betis B, y Lorenzo, un recuperador de jugadores y preparador físico de categoría. Lo prueba su brillantísima trayectoria que en estos momentos le mantiene en el FC Barcelona. ¿Por qué nunca ingresó en el Betis? Porque a él no le interesó o porque tú eras empleado del club ¿nos lo puedes aclarar?
— Mira te voy a poner el siguiente ejemplo. Cuando Lorenzo tenía 12 años, jugaba en el infantil que preparaba Mani. Cierto día llegó a casa y ante mi sorpresa me dice: Papá, mañana tienes que pedir mi carta de libertad en el Betis, que yo me voy a ir a otro equipo. A mí, lo primero que se me ocurrió pensar fue que el entrenador no lo había puesto y estaba enfadado, pero lo que me dijo fue que había escuchado decir a unos padres que él jugaba porque era hijo mío. Pero sigo. Lorenzo se fue a estudiar a Madrid, al INEF, en el que tenía que cursar dos años. Estando en el segundo le salió el Granada, pero no aceptó la propuesta porque le quedaba un año de estudio y quería sacar el título y, además, daba clase de preparación física en un Instituto Tutelar de Menores. Cuando terminó los estudios y regresó a Sevilla, momento en que yo participaba en una comisión federativa para la creación de los grupos de la División Nacional Juvenil, en la que formaba también Manuel Irigoyen, presidente del Cádiz. En cierta ocasión, Irigoyen me comunicó que estaba buscando un buen preparador físico y me preguntó si yo conocía a alguno. Mi respuesta fue aconsejarle que al día siguiente iba a presentar el Sevilla como preparador físico a un catedrático del INEF, muy acreditado, por lo que le podía pedir consejo que seguro que lo asesoraría bien. Y así lo hizo, habló con él y para su sorpresa, cuando le preguntó por un profesional de su especialidad al que pudiera contratar no podía creer la respuesta que recibió. Acto seguido, me llamó desde el campo del Sevilla y quedó citado conmigo para almorzar en la Venta Ruiz. Ya en el restaurante, me dice: ¿Tú sabes a quien me han recomendado? A un tal Lorenzo Buenaventura, porque en esta especialidad hay muy poca gente del fútbol y ese es del fútbol de verdad porque lo ha vivido desde niño en su casa y es hijo tuyo. Yo simplemente le dije: “Hombre, ¿y yo como te iba a recomendar a mi hijo? Total, que se lo llevó. Lo que ocurrió en aquel momentos para que no ingresara en el Betis es que estaba Diego Soto, una persona formidable, y no había porqué sustituirlo. Podría, eso sí, haber ingresado en los escalafones inferiores, pero le interesó fichar por el Cádiz, que estaba en Primera y lo contrataron cuando nadie lo conocía.
— Bueno, en esa situación el caso está claro y tu honestidad te honra. Pero, ¿y después que fue lo que ocurrió?
— Pues, que lo hizo bien en el Cádiz y cuando cumplió su contrato se lo llevó Víctor Espárrago al Valladolid. A los seis meses cesaron a Espárrago y fichó Mariano Moreno, permaneciendo allí dos años. A continuación se incorporó al Español de Barcelona, donde coincidió con Bielsa quien, en esa misma temporada, fue nombrado seleccionador argentino y se quiso llevar a Lorenzo. Le hicieron una oferta, la analizó y no le interesó. Pero sí se comprometió con Bielsa, con autorización del Español, a atender a los internacionales argentinos que tenían problemas de lesiones y jugaban en Europa. De esa forma se ahorrarían viajar a su país. Esa situación la aprovechó para conocer a gente importante del fútbol internacional, que comentaron favorablemente su forma de trabajar. A continuación, Bielsa se lo llevó con la selección argentina a la Copa de América y también quiso contar con él para el Mundial de Japón. Tras cumplir tres años de contrato en el Español, pasaría cinco en el Atlético de Madrid. Volvieron a demandar sus servicios desde Argentina, de cara al Mundial, pero rechazó el ofrecimiento a causa del lío de los “corralitos” en el país andino. Pues bien, de nuevo en España, cuatro de los jugadores argentinos que jugaban en Italia le ofrecieron pagarle lo que ganaba en el Atlético de Madrid si se marchaba con ellos al país andino. Llegan a un acuerdo y con permiso del Atlético se fue a vivir a Milán, donde jugaban los cuatro: tres de ellos en el Milán y el otro en el Inter. ¡Ah!, pero él exige que tenía que estar tres días en Sevilla con su familia periódicamente y lo aceptan. Además, en Milán, vivía en el chalet de uno de los jugadores argentinos donde tuvo fijada su residencia mientras permaneció en Italia. Cuando finalizó allí su tarea regresó al Atlético de Madrid. En esa situación, le vuelven a llamar del Cádiz ofreciéndole un año de contrato, a lo que él responde que no puede dejar al Atlético de Madrid que está en Primera para fichar por el Cádiz, que milita en Segunda, por una sola temporada. En fin, que el equipo amarillo firma un convenio con la Diputación que contrata a Lorenzo como director deportivo de las instalaciones que posee junto a la ciudad deportiva que utiliza el equipo gaditano. Allí permaneció dos años, momento en que lo llamó el Barcelona, pues había conocido a Guardiola en unos cursos que habían estado haciendo en Madrid. Eso ocurrió la temporada pasada en la que fichó por tres años. Y ya puedes figurarte el éxito que en su labor ha obtenido dado que el equipo catalán se ha erigido en el mejor club del mundo. Lorenzo ha estado a punto de fichar dos veces por el Sevilla, la segunda con Víctor Espárrago, pero, a última hora, siendo presidente Luis Cuervas, Del Nido fue el encargado de comunicarle que no era posible. También, en dos ocasiones, estuvo a punto de ingresar en el Betis; una de ellas con Faruk Hadzibegic, pero en ninguna de ambas oportunidades fructificaron las conversaciones. Así, un bético tan grande como mi hijo no ha podido desarrollar sus labores profesionales en el equipo al que tanto queremos en mi familia y que tanto ha significado para mí.
— Bueno, Pedro, hemos llegado al final, por lo que ahí tienes el micrófono por si deseas añadir alguna cosa más.
— Lo único que me falta añadir es que, pese a todo lo que hemos sufrido los béticos, me siento muy orgulloso de haber pertenecido a un club como el nuestro, que tan profundamente me ha hecho sentir y descubrir facetas del fútbol muy lejos del rectángulo de juego que sólo tienen conexión directa con el corazón. Sentimientos que únicamente se comprenden siendo bético, pues de otra forma es imposible que nadie pueda entender por mucho que se lo expliquen, si no ha llevado nunca al Betis en su corazón.
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