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LA ENTREVISTA




Recha, un jugador tan bético fuera como dentro del campo

 

"ABANDONÉ EL FÚTBOL POR LOS HECHOS MAFIOSOS

QUE PRESENCIÉ TRAS DOS ASCENSOS A SEGUNDA A"

 


Manuel Carmona Rodríguez

Fotos: Manuel García Reyes

José María Álvarez de la Rosa, conocido futbolísticamente por "Recha", es un cordobés que llegó al Real Betis en edad juvenil y debutó en el equipo titular verdiblanco, a las órdenes del inglés, John Mortimore, en Primera División. La oportunidad le llegó en la temporada 1987-88, en un Sporting-Real Betis (1-0) jugado el 3 de enero de 1988, en el que sustituyó al también canterano Chano en el minuto 74. En el Real Betis acabó de madurar como jugador y como persona, continuando como bético cuando, aún en contra de su voluntad, poco de comenzar la temporada 1992-93, se vio obligado a marcharse del club. A Recha, pese a los 13 años transcurridos desde entonces, no se le ha olvidado, ni se le olvidará nunca, la influencia que Jorge D'Alessandro tuvo en que le dieran de baja en el club, pero el tiempo ha pasado y la indignación de aquellos momentos se fue apaciguando progresivamente. Su salida del Betis, con sólo 26 años de edad, y más aún de la forma como se produjo, le dolió tanto como una enfermedad, pero él justifica haber continuado siendo bético por aquello de que "las personas pasan, pero las entidades permanecen".

–Por cierto, ¿de donde te viene el apodo de "Recha", de alguien de tu familia?

No, surgió de una forma muy curiosa. Siendo yo un chaval vino a jugar a Córdoba el FC Barcelona en el que uno de sus mejores futbolistas, con mucha fama en el fútbol español, era Rexach. Yo tuve la habilidad de fotografiarme con él y, a partir de ahí, la gente comenzó a llamarme "Rexach", por lo que se me quedó el apodo. Después, por la influencia de la pronunciación andaluza, el nombre se convirtió en "Recha" y hasta ahora.



Dos imágenes de Recha: una de sus buenos tiempos como jugador del Real Betis Balompié, y otra actual en la que habla de
fútbol como aficionado y deja muy claro que, pese a como se vio obligado a dejar el club, siendo muy bético (M. G. Reyes)

–¿Has perdonado ya a D'Alessandro?

Hombre, claro. Sé el perjuicio que me causó en su momento. Pero aquella fue otra etapa de mi vida. Ahora tengo mi trabajo y no dependo del fútbol, pero no se puede guardar rencor eternamente a las personas por muy mal que tú creas que se hayan portado contigo.

–Cuéntale a los lectores de "CONTIGO SIEMPRE BETIS.ES", como se fraguó tu marcha del club.

La culpa la tuvieron mi representante, Alberto Toldrá, y Jorge D’Alessandro. El primero por contactar con el Betis para que me subieran mi contrato sin consultar conmigo, después cuando nos sentamos a negociar con Pepe León, me enteré de que Toldrá para mi renovación, había pedido un aumento de ficha anual de doce a quince o dieciséis millones de pesetas. A mí, según mi rendimiento, no me pareció excesivo, pero yo lo que quería es quedarme en el Betis y me enfadé por no enterarme a tiempo de la intención de mi agente. En cuanto al entrenador, como quería cobrar lo que le adeudaba el Figueras, le insistió a Lopera que fichara a Tab Ramos, con lo que estaba seguro de que con dicha operación no tendría problemas a la hora de cobrar el dinero que le correspondía y yo fui el perjudicado, pues el fichaje de Tab Ramos significó que no me renovaran. Esa fue la verdad de lo ocurrido, que no se dijo por lo que los aficionados no se enteraron de cuales fueron los verdaderos motivos por los que me marché.

–Lo malo para ti fue que esa incidencia ocurrió casi al final de la pretemporada, sin tiempo para buscarte un buen contrato

Que por cierto, poco antes lo había en mi mano, ya que Fouto, el presidente del Mérida, estaba empeñado en ficharme y me ofrecía más de lo que cobraba en el Betis. Pero, como yo no quería marcharme, rechacé la oferta. Y mira por donde, al poco, me encontré con la desagradable sorpresa de que me tuve que marchar del Betis. Así ocurrió pese no sólo aceptar que no se me aumentara el contrato en mi renovación, sino una rebaja de mi prima de fichaje. Ocurrió que cuando con mi representante fuimos a negociar con Pepe León se me dijo que para continuar en el club tenía que cobrar, no sé porqué pues yo no tenía que ver nada con ellos, diez millones de pesetas igual que los que vinieron del Málaga. Entonces yo ganaba doce y para seguir en el club acepté la rebaja a diez. Pero lo peor fue cuando, ni aún así, me informaron de que no contaban conmigo y no me renovarían. Eso me lo dijeron el día antes del partido de presentación, por lo que, tremendamente dolido, me tuve que marchar y aceptar la oferta que me hizo el Xerez Deportivo, que militaba en Segunda B, por lo que perdí categoría deportiva y dinero. No se crea que yo gané mucho dinero en el Betis, ya que de las seis temporadas que permanecí en el club, en  las tres primeras como profesional sólo cobré un millón y medio de ficha y las cien mil pesetas de sueldo, y en las tres siguientes, cuando me quisieron fichar el Sevilla y el Valencia, para que renovara me subieron a diez, once y doce millones, respectivamente por cada una de las tres temporadas por las que fiché.

–También se dijo que tras la grave lesión que padeciste no te habías recuperado totalmente.

Mira, eso fue una tontería, pues la lesión la sufrí dos años antes y tras recuperarme seguí jugando con todos los entrenadores que vinieron después. Tenía 26 años y estaba totalmente recuperado, lo que ocurrió fue que se utilizó ese argumento para justificar mi marcha.

–Sin embargo, pese a marcharte tan disgustado, seguiste siendo bético.

Ocurrió de esa forma porque entendí que los que prescindieron de mí no eran el Betis, sino quienes representaban al Betis, ya que las personas pasan y la entidad permanece. ¿Que me habría podido ayudar algo Lopera? Puede ser, pero supongo que él se dejaría influir por el entrenador y no intervino en el asunto. Por otra parte, hay que tener en cuenta que yo llegué al Betis en edad juvenil y aquí me formé como persona y llegué a querer mucho a este club, por lo que era difícil que pagara mi decepción con él. Yo seguí siendo bético cuando me marché y lo seré durante toda mi vida, ya que el sentimiento es algo que se adquiere y no se puede luchar contra él.

–Hay que contar que tuviste la mala suerte de estar en el primer equipo en las trayectorias de dos presidentes como Retamero y Galera que no lograron solucionar la economía de un equipo que, además, deportivamente iba muy mal.

Sí, pero eso afectaba a todos los compañeros. Yo puedo hablar en mi caso de que tenía paciencia y sólo me preocupaba por jugar. Fueron momentos, en verdad, muy complicados para el Betis porque además no teníamos un buen equipo y nos fuimos más de una vez a Segunda División.

Lo quiso el Sevilla, pero sólo quería jugar en el Betis

–Por cierto, en tus mejores momentos en el Betis se rumoreó con fuerza que, como quedabas libre, el Sevilla estaba interesado en ficharte. ¿Qué ocurrió para que no te marcharas?

Pasó que, cumplidos mis tres primeros años de contrato como profesional en el Betis y estando negociando mi renovación, junto con mi representante nos entrevistamos con Cuervas en el hotel Los Lebreros. Ahora bien, hay que aclarar que no sólo era el Sevilla el único interesado en ficharme, sino otros equipos entre los que se encontraba el Valencia. Entonces, como yo cobraba muy poco en el Betis, Alberto Toldrá me aconsejó que escuchara otras ofertas de las recibidas. No obstante, como me mejoraron el contrato y, como te dije antes, de cobrar millón y medio de ficha me ofrecieron firmar por las tres siguientes a razón de  diez, once y doce de millones de pesetas, por cada una de ellas, a partir de ese momento, como yo estaba muy a gusto en el Betis, me negué en redondo a negociar con cualquier otro equipo y seguí en mi club  encantado de la vida. Eso fue lo que en realidad ocurrió.

–¿Cuáles fueron tus mejores y peores momentos en el Betis?

Los peores, sin duda, los descensos que a mí me afectaban demasiado.

–En ese caso cabe pensar que los mejores deberían ser los ascensos, ¿no es así?

Hombre, los ascensos y los pocos goles que metí que, por cierto, el primero lo conseguí en San Mamés ante el Athletic donde empatamos a uno. Además, recuerdo con mucho agrado el que se dijo que fuel el tanto número mil del Betis en Segunda División, que conseguí en la segunda jornada de la temporada 1989-90, por lo que me entregaron una placa como recuerdo. El gol, que fue el de nuestra victoria, se lo marqué al Deportivo de la Coruña en el Benito Villamarín de un fuerte remate desde fuera del área.

¿A qué jugador de la plantilla admirabas más como futbolista y con quién te llevabas mejor?

Como futbolista, cuando subí a la primera plantilla, como era joven me impresionó Calderé, por eso de que había jugado como titular en el FC Barcelona varias temporadas y había sido internacional. Además, tenía también a su favor que era muy buena persona. Lo malo fue para él que sufrió una grave lesión que le obligó a marcharse del Betis y abandonar el fútbol. De los de casa en aquellos momentos despuntaba con fuerza Chano, que jugaba también de centrocampista. Chano era un jugador de mucha calidad como demostró a lo largo de su trayectoria y con el que me compenetraba perfectamente dentro del campo. En cuanto a con quién me llevaba mejor, sin duda alguna, con los canteranos con los que había jugado en el filial y seguía viviendo juntos mientras que fuimos solteros y militaba en el primer equipo.

Mafia en el fútbol de Segunda B

–Tras tu partida del Betis, no estuviste mucho tiempo en activo y te retiraste más pronto de lo que podía pensarse al ser un jugador de fuerza y garra, ¿por qué ocurrió así?

Yo, como te dije, me fui muy fastidiado del Betis, ya que mi marcha me supuso un fuerte golpe moral. Después milité en cinco equipos de Segunda B y jugué cuatro liguillas de ascenso a Segunda A con Xerez, Jaén, Almería y Levante en las que logré ascender con los dos últimos equipos. Sin embargo, en ambas ocasiones, al final de la temporada, nos dieron de baja a todos los jugadores, independientemente de lo que hubiésemos rendido a lo largo del campeonato, dejando en la plantilla tan sólo a los de casa. En principio, aunque me extrañaba, ni sabía ni comprendía porqué ocurría así. Llegó el momento en que conocí la respuesta y decidí cortar con una situación que me asqueaba. Resulta que, renovando a los jugadores que interesaban y a los que se ficharan nuevos, el intermediario y el entrenador se llevaban una comisión. Por consiguiente, al final de cada temporada ocurría lo que te cuento. Como me pareció una actuación mafiosa, empecé a pensar en mi retirada y me fui al Écija donde, al poco, con 30 años, abandoné el fútbol. Fue una lástima porque, en verdad, en Segunda B yo me salía. Pero me resultó imposible soportar la situación que te he explicado.


Un momento de la interesante entrevista de nuestro redactor jefe con el ex jugador bético José María Álvarez "Recha" (M. G. Reyes)

–Tras tu retirada seguiste ligado al fútbol a nivel "amateur", ¿continúas todavía realizando alguna labor futbolística?

Tras mi retirada comencé a trabajar en el ramo de los seguros, pero como dicha actividad no me gustaba, al poco, entré en una firma de artículos de peluquería, dedicación en la que me independicé y me situé comercialmente. En cuanto al fútbol, entré como técnico en el San José donde me vi obligado a sacar el título de entrenador y obtuve los dos primeros niveles. Pero, como no podía compatibilizar deporte y trabajo, debí abandonar mi actividad futbolística y me dediqué sólo a mi negocio.

–Por cierto, volviendo al Betis, ¿qué tipo de equipo crees que se debe formar para no tener problemas a la hora de conseguir el ascenso?

Por supuesto, que no sea un equipo de los llamados de “señoritos” como ocurrió la temporada pasada. Yo vi el último partido y el conjunto sólo jugó bien los diez primeros minutos y los diez últimos. El equipo me dio la impresión de que no se jugaban nada, mientras que estaban obligados a ganar para mantener la categoría. Hay que incorporar a gente con ganas, que se coman el balón y den sobre el campo todo lo que llevan dentro. En un equipo no se puede tener más de tres o cuatro jugadores de calidad, mientras que los demás deben de ser jóvenes, con ambición de llegar lejos en el fútbol, y que demuestren su aptitud para colaborar en la consecución  del logro fundamental del ascenso. Y, por supuesto, que sepan afrontar los partidos en consonancia con los rivales con que se va a encontrar en Segunda División. Después, cuando se logre el ascenso, habrá llegado el momento de reforzar el equipo mejorando lo que se tenga para hacer el mejor papel que se pueda en la División de Honor. Ahí radica la cuestión para terminar con éxito la difícil temporada que deberá afrontar el equipo en Segunda División.  

–Tú, que pasaste más de una vez por e se trance, estás capacitado para explicarnos las virtudes y las ideas que hay que inculcarle a un ex equipo de Primera como el Betis que ha bajado a Segunda División. Más aún cuando había en la categoría equipos con peor plantilla y menos dinero y afición.

Mira, para que se me entienda bien, creo que el siguiente ejemplo viene como anillo al dedo. ¿Recuerdas al meta Pumpido que llegó al Betis con 30 años y con fama de magnífico cancerbero? Era un mundialista de categoría y vino con las ganas y deseos de un principiante. Motivaba a los compañeros, aconsejaba y daba ejemplo a los jóvenes y fue una gran baza para nuestro ascenso aquella temporada. Ese es el corte de jugadores que se necesita para fortalecer al equipo y marcar las pautas a los más jóvenes.

 

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