Contigo Siempre Betis.es  
   
   


LA ENTREVISTA


 

SÁBADO, 13-03-2010

 

ENTREVISTA A LAS HERMANAS JURISTO

Dos artistas sevillanas hijas de un bético histórico

SU PADRE, JOSÉ JURISTO ZABALA, FUE EL

PORTERO DEL REAL BETIS BALOMPIÉ EN EL

POLÉMICO PARTIDO DEL 22 a 0 CON EL SEVILLA

Mari Loli y Laura Juristo afirman que conocen esa historia por habérsela escuchado
contar a su padre a mucha gente

Laura es autora de murales de óleo enmarcados sobre bastidor de lino y Mari Loli una
destacada artista del mosaico romano de cristales de colores

Ambas se confiesan béticas, aunque no antisevillistas, por herencia y porque lo
han “mamao” desde chicas

Unas de las anécdotas que nos relataron de su padre fue que interrumpió en Madrid una función
de “La venganza de don Mendo” al grito de: “¡Ni don Mendo ni ná, Viva er Beti y nadie más”

 

 

Manuel Carmona

Fotos: José Trillo

“Pero chiquillo, si nosotros no sabemos nada de fútbol, de qué vamos a hablar. Somos béticas por herencia, porque nuestro padre quería al Betis con todas sus fuerzas y nos transmitió ese sentimiento. Pero nosotras somos, ante todo, artistas, ya que toda nuestra vida ha girado alrededor del arte”. Esto me respondieron las dos hermanas Juristo, Laura y Mari Loli, cuando las invité a realizar una entrevista para “Contigo Siempre Betis.es”. ¿Que quiénes son las hermanas Juristo? Pues, ni más ni menos, que las hijas de José Juristo Zabala, el que, según declaración propia en el tiempo que vivió, fue el portero del Real Betis Balompié en el célebre y polémico partido del 22 a 0 con el Sevilla FC. Por supuesto, las visitamos porque queríamos que nos hablaran de su padre, de su beticismo y de lo que de su progenitor pudieran contarnos.

Como puede leerse en el libro “Todos los presidentes del Real Betis Balompié”, escrito por el que suscribe, José Juristo fue jugador y directivo del Real Betis Balompié. Como futbolista no llegó al primer equipo, pero, tras leer una entrevista escrita por Fernando Gelán en el diario “SEVILLA”, pudimos saber, como ya he dicho líneas más arriba, que se trataba del portero del equipo infantil del Real Betis que jugó el partido del 22-0 contra el Sevilla. Don José ocupó cargo directivo en el Real Betis Balompié como vocal en el mandato de Julio de la Puerta. He de confesar que, hablando con sus hijas, encontramos una diferencia de edad entre la que contaba el padre y la que tenía cuando se jugó el partido que no sabemos a qué atribuirla. Pero, como el señor Juristo relató sus vivencias de aquel partido en la referida entrevista que concedió a Fernando Gelán, y sus hijas se la escucharon contar a las personas que le preguntaban por lo ocurrido, dejamos a un lado las dudas que la edad nos planteaba, pues resulta imposible desvelarlas sin poder hablar con el protagonista, lo que a estas alturas es imposible porque falleció hace 19 años.

A Laura y Mari Loli, María Loli y Laura, por aquello de la coquetería femenina, no podemos citarlas por orden de edad, ya que no accedieron a decirnos cuantos años tienen en la actualidad cada una de ellas. Laura es morena y Mari Loli rubia y sobre su personalidad hay que decir que ambas son tan espontáneas y vitalistas que a uno le da la impresión que no han cumplido aún los 18 años. Así se desprende por el brillo de sus miradas, por su instinto femenino, por su atrayente personalidad y por su atractivo, que no hay quien pueda discutirlo so pena de que le tengamos que llamar zopenco, burriciego u otras lindezas por el estilo.

Laura y Mari Loli, María Loli y Laura, son artistas, por lo que con motivo de nuestra búsqueda de béticas y béticos que cultiven las Bellas Artes, al dar con ellas, nos alegramos de conocerlas por partida doble. Y así fue, porque a su lado se disfruta, como se dice en nuestra tierra, una “jartá”. No puede ser de otra forma por su vasta cultura, su profunda religiosidad y sus exquisitas almas de artistas, cualidades que, como pudimos comprobar cuando las visitamos, les adornan de sobra. Con ellas hablamos de su padre y del arte que cultivan, Mari Loli es una experta en mosaico romano de cristales de colores, modalidad artística que se vio obligada a abandonar hace algún tiempo por el accidente que sufrió en su antebrazo derecho. Prueba de su calidad en ese género artística son las numerosas distinciones obtenidas, entre las que sobresale la medalla de oro de Bellas Artes. Por su parte, Laura pinta murales de óleo enmarcados sobre bastidor de lino, de los que dos, de 24 metros de longitud, se encuentran en los colegios de los Padres Blancos de Barcelona y de El Escorial, en Madrid. El de Barcelona es de estilo cubista y el de El Escorial de estilo figurativo. Aparte, ambas han estudiado Informática, Piano, Bellas Artes e Inglés, entre otras materias, y les apasiona montar a caballo. Cultivan  además otras aficiones, como es el caso de Laura que es una estudiosa de las artes ocultas, materia sobre la que el pasado miércoles, día 10, dictó una conferencia en el Círculo Mercantil de Sevilla.

Sobre su padre, José Juristo Zabala, destacan su beticismo, aunque subrayan que no era nada polémico porque tenía muy buenos amigos sevillistas. Personalmente lo definen como un hombre muy serio en sus asuntos familiares, personales y profesionales, pero de carácter muy divertido cuando la ocasión lo requería. De él nos hablaron por completo entusiasmadas y nos contaron varias anécdotas que reseñaremos a lo largo de la charla. José Juristo, nacido en Madrid, llegó muy pequeño con su familia a nuestra ciudad y se consideraba sevillano de nativitate. De carácter tan peculiar como el equipo de sus amores, sus hijas recuerdan que cuando niñas las llevaba a ver al Betis y ocupaban un palco que tenía en Preferencia, por lo que ellas, aunque no son antisevillistas, son sienten muy béticas.


Mari Loli y Laura sobre un fondo de hermosas obras de arte, todas de
su autoría (Foto: José Trillo)

Sobre lo del polémico partido del 22 a 0 con el Sevilla

Cuando hablan de su padre, al que idolatraban, se les cae la baba. La primera que toma la palabra es Laura que, con una admiración y cariño desmedidos, igual que después haría su hermana se expresa de la siguiente forma: “De mi padre que voy a decir. Era un ser irrepetible, de esos cuando nacen, como se dice en plan coloquial, se rompe el molde. Era mágico, un poeta de la vida. Tanto es así que hay veces que voy por la calle y, aunque murió en el 91, va ya  para 20 años, todavía me encuentro con personas que me paran y me cuentan cosas de nuestro padre que incluso yo las desconozco. Lo que no me extraña porque era una persona de las que no se olvida nunca. Era un hombre muy serio para sus cosas, muy bueno, muy formal, muy ordenado. Pero, después, por su buen carácter cautivaba a todo el mundo. Era un bético maravilloso, no antisevillista, pero un bético de corazón…”. (En ese momento, interviene Mari Loli que pide contar una anécdota sobre lo que está relatando su hermana). Toma la palabra y dice: “Él era sevillano cien por cien, no quería nada más que estar en Sevilla. Como te hemos dicho, él nació en Madrid, aunque allí estuvo muy poco tiempo, pues su padre, nuestro abuelo, que había tenido a su prole, nueve hijos, en distintos lugares de España, se vino a vivir a Sevilla. Una vez aquí se domiciliaron en un piso de la calle Alemanes y a mi padre no se le ocurría otra cosa que ir a jugar al fútbol al campanario de la Giralda con el hijo del campanero. Y cuando se les caía el balón a la calle bajaban corriendo a cogerlo y regresaban otra vez a lo alto. Como se ve, una anécdota muy sevillana”.

Laura vuelve a tomar la palabra y prosigue con lo que nos estaba contando sobre el nacimiento madrileño de su padre, antes de ser interrumpida por su hermana: “Él, como te estaba contando era muy sevillano, pero, claro, en su carné de identidad ponía que era natural de Madrid. Pues bien, una de las veces que fue a ver al Betis a Madrid en compañía de un amigo llamado Enrique Ramírez Toledo, les pasó lo siguiente: Como ambos no paraban de gritar “¡Betis, Betis, Betis!”, uno de los aficionados madridistas, dirigiéndose despectivamente a ellos les dijo: “Anda, los de provincia que vienen aquí a chillar”. A lo que mi padre le replicó: ¿De provincia, yo? ¡Yo soy de Madrid! ¡Soy del Betis, pero yo soy de Madrid! Y aquí está mi carné de identidad, a ver déjeme ver el suyo. El otro no se lo mostró y cuando mi padre relataba esa anécdota solía decir: “Mira para lo que me sirvió el carné de identidad, para defender al Betis, para eso me ha servido haber nacido en Madrid”.

Sacamos a colación el tema del 22 a 0 y Mari Loli evoca lejanos recuerdos sobre el tema: “Esa es una historia que nunca nos contó, pero que nosotras se la escuchamos relatar muchas veces a la gente que se lo preguntaban. Por ejemplo, él era muy amigo de los Guardiola, que lo apreciaban muchísimo, y me acuerdo de un día que fui con él a casa de los Guardiola y alguien que estaba allí le dijo: Pepe, anda, cuéntanos lo del 22 a 0. Y como él era muy detallista, se llevó una hora contándoles la historia. Ya te digo, yo se lo escuché contar muchas veces, pero no a nosotros, sino a otras personas. Y cuando eso ocurría, me tenía que estar allí una hora, porque él lo contaba con pelo y señales. Y decía que los 22 goles no se los metieron los jugadores del Sevilla, que muchos se los marcaron ellos mismos en plan de guasa. Tanto es así, que el árbitro les decía: “Niños, como hagáis eso otra vez te expulso”. Y ellos respondían: “Bueno, expúlsame, si eso es lo que yo quiero”.

Béticas y artistas

Siguiendo con el tema del Betis, Laura, al igual que su hermana, se define como bética de la siguiente forma: “Yo soy bética porque como se dice lo llevo en los genes, por herencia. Y además porque simpatizo más con la gente del Betis. Pero, verás, no estoy en contra de la gente del Sevilla, porque como soy sevillana a mí me gusta que ganen los dos equipos. Me molesta mucho, eso sí, que algunos sevillistas se comporten como si fueran superiores, pero yo, desde luego, soy bética porque como quien dice lo he “mamao” y le tengo mucha simpatía al Betis”. Mari Loli vuelve a intervenir y comenta: “Yo estoy de acuerdo con todo lo que ha dicho mi hermana, pero nosotros somos béticas porque queremos, porque a pesar de lo bético que era papá nunca nos impuso que fuéramos béticas. Él, de hecho, ya te lo he contado antes, nos llevaba al Betis y al Sevilla, pero nosotras siempre hemos sido béticas. Él nos sacaba nuestro carné, éramos socias e íbamos todos los domingos a ver al Betis con él. Ya de mayores, al Sevilla no íbamos. Y después puedo decirte que no sé como serían las gentes que iban al Sevilla, pero en el Betis había una gente estupenda, Tanto en el campo como fuera del campo la gente era muy simpática y nosotros lo pasábamos muy bien en el campo del Betis. Nos han hecho también reportajes y de hecho sobre ello tenemos periódicos guardados que lo cuentan. Lo que ocurre es que las cosas se guardan y muchas veces aparecen cuando menos te lo esperas. Muchas veces, buscando otras cosas”.


Laura, Mari Loli y su mascota escuchan atentamente una de las
preguntas del entrevistador (Foto: José trillo)

A continuación, la conversación deriva hacia la faceta artística de ambas hermanas y el porqué se les ocurrió dedicarse al arte. Al respecto, nos cuenta Mari Loli: “Nosotras somos artistas por convicción. Desde chicas nos ha gustado el arte, y hemos inventado muchas cosas. Hemos hecho teatro, hemos diseñado nuestros trajes, las chaquetillas cortas que se llevaban en la Feria. Las dos, desde niñas, hemos sido muy artistas, pues aunque ambas tenemos distinto carácter en la manera de pensar somos muy iguales. Lo que sucedió fue que a la hora de elegir la modalidad artística a que nos íbamos a dedicar no acabábamos de decidirnos. En lo que a mí se refiere, tras dejar de estudiar me cogí un año sabático y me puse a aprender puericultura. Pero fíjate como son las cosas: un día, yendo por la Avenida de la Constitución, en el escaparate de una Caja de Ahorros que allí había vi unos mosaicos romanos de cristales de colores. En principio no me percaté de ello, pero al pasar por el lugar sentí como si escuchara una llamada en mi interior. Me paré y al observar los con detenimiento aquellas obras de arte exclamé: ¡Qué cosa más maravillosa, que bonito! Yo me quedé maravillada, porque los mosaicos de Itálica sí los había visto, pero éstos, tan bonitos, de cristales de colores, no. Ese estilo de mosaico, los romanos los utilizaban para ornamentar sus casas y palacios, porque el otro, el de piedra, eran para el suelo y las paredes. Pero el mosaico clásico para adornar el interior de sus residencias era el de cristales de colores, que es más bello, más artístico y más decorativo. Pues bien, admirando aquella obra de arte me di cuenta que varios cristales estaban puestos al revés. Al comentarlo, mi hermana, que venía conmigo, me dijo: “Y si tú no habías visto nunca un mosaico de esta clase, cómo sabes que están puestos al revés”.

"Yo le contesté que, porque todos los cristales tenían el labradito para dentro, y aquellos lo tenían para fuera. Si yo hiciera esto, le añadí, los colocaría todos de igual forma y evitaría el defecto que me parece que tiene. Al poco tiempo, pues en aquellos momentos en Bellas Artes no se daban clases de mosaico, supe que iban a empezar a impartirse. Y así fue como comencé a estudiar el mosaico, para lo que tuve que aprender a dibujar y a pintar. A partir de ahí fue cuando yo tiré de mi hermana y ella también se dedicó al arte como te explicará a continuación. Laura eligió la pintura y ahora pinta mejor que yo. Desde entonces me dediqué en cuerpo y alma a una modalidad artística que me apasiona y con la que he ganado muchas medallas y distinciones y he sido inmensamente feliz. Después tuve un problema muy desagradable en el antebrazo derecho, que gracias a Dios ya pasó, y desde entonces no pude seguir haciendo el mosaico. Vamos, lo puedo hacer, pero no debo, pues el hueso que me colocaron en el antebrazo me lo tuvieron que sacar de la pierna. Aquel hecho me dejó hecha polvo porque el mosaico es la pasión de mi vida. Pero Dios me dio una idea y, como ambas somos también restauradoras, comenzamos a restaurar abanicos antiguos, tarea que no me exige realizar tanto esfuerzo, como el tener que cortar y moldear tantos pedacitos de cristales hasta terminar la composición del mosaico, es algo muy duro. Y con los abanicos no veas la cantidad de encargos que tenemos. Puede que esté mal que yo lo diga, pero sabemos hacerlo muy bien. Un abanico se puede restaurar, pero si no lo sabes pintar, igualar y no tienes el pulso necesario no se puede realizar esa labor con la perfección que la hacemos nosotras. A mí no me gusta tirarme faroles, pero tampoco quiero que lo que hago bien no se reconozca. Por ejemplo, yo toco el piano, pero comprendo que no soy ninguna maravilla. Pero en el mosaico y en la restauración de abanicos soy número uno”. Estas palabras las rubrica nuestra interlocutora con una risa franca y abierta como pidiendo disculpas por los elogios que se ha regalado así misma. 

 

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