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EL INFORME GALERA

(6)


 

LA LLEGADA DE MANUEL RUIZ DE LOPERA, TABLA

DE SALVACIÓN PARA EL FRACASO DE HUGO GALERA



© 
Manuel Carmona Rodríguez

 

Lo importante de la temporada 1991-92, hay que volver a repetir, fue la llegada de Manuel Ruiz de Lopera como vicepresidente para asuntos económicos. Sobre quién presentó al actual máximo accionista del club a Hugo Galera hemos oído dos versiones distintas. Por un lado, José Gómez Muñoz, editor y propietario de "MUNDO BÉTICO" mantiene que fue él quien facilitó la primera entrevista de Manuel Ruiz de Lopera con Hugo Galera, mientras que José León, actual presidente del club, siempre que se ha referido al tema, ha declarado que el actual máximo accionista bético, desembarcó en el Betis por su mediación. José Gómez Muñoz, relató la historia de la forma siguiente: Yo, por entonces, colaboraba muy estrechamente con el club y con su presidente, Hugo Galera. En noviembre de 1991, observando lo complicado que se estaba poniendo el asunto del crédito solicitado a Unicaja, El Monte y la Caja de San Fernando, así como el desfase presupuestario que se esperaba al final de la temporada fijado entre trescientos y quinientos millones de pesetas, Hugo me comentó: “Pepe, necesito un vicepresidente económico que tenga dinero y sea capaz de ayudar a que el club no se nos vaya a pique. ¿Tú conoces a algún bético de esas características?

Recapacité un momento a ver que nombre se me ocurría y, al pronto, di con la clave del asunto. Se me vino a la mente el nombre de Manuel Ruiz de Lopera, un bético de fortuna considerable, al que había conocido de forma casual. Mi esposa había hecho amistad con la suya y una hermana de él en un cursillo de alimentación al que asistieron juntas. En cierta ocasión que coincidimos, nos presentaron y ahí se estableció una corriente de simpatía mutua que no disminuyó con el paso del tiempo. Yo he de confesar que admiré y colaboré con el empresario de la calle Jabugo muy intensamente. En un principio, nuestra relación se reducía a saludarnos cuando nos veíamos los domingos de partido en el campo del Betis. Sin embargo, después supe de su gran fortuna y beticismo y de un detalle que me dio a entender su talla de bético: que primara a los jugadores de nuestro equipo por ganar con electrodomésticos de la cadena de tiendas que poseía.

El hecho me impulsó a hacerle una entrevista para “MUNDO BÉTICO” a fin de que se manifestara sobre la gravísima situación por la que atravesaba nuestro club. En dicha entrevista, él manifestó con toda firmeza y decisión: “Yo tengo la solución para sanear al Betis”. En vista de lo publicado, muchos aficionados que leyeron la entrevista, se dirigieron esperanzados a nuestra redacción alegando que si había un bético que tenía la solución para el resurgimiento del club, quién mejor que él para hacerse cargo de su destino. Al poco de publicarse la entrevista, le llamé para preguntarle si seguía manteniendo lo declarado en la misma, ya que si era así podría ponerle en contacto con el presidente, Hugo Galera, que, con toda seguridad, se sentiría muy satisfecho de contar con su apoyo en unos momentos tan cruciales para el Betis. Me respondió que sí y, al poco, Manuel Ruiz de Lopera ya formaba parte de la junta directiva del club como vicepresidente económico. Esa fue la forma de cómo Manuel Ruiz de Lopera llegó al Betis y nadie puede decir lo contrario.


Hugo Galera valoró tanto la ayuda de Ruiz de Lopera que no dudó en sacrificar a
Manuel Romero para seguir contando con su ayuda
(Foto: "El Correo de Andalucía)

Al margen de lo expuesto, el actual presidente del club, José León Gómez, siempre que la situación ha salido a colación no se recató en declarar que fue él quien presentó a Manuel Ruiz de Lopera a Hugo Galera, lo que propició el ingreso como directivo bético del actual máximo accionista del Real Betis Balompié. En definitiva, que fuese quien fuese el que facilitara la llegada de Ruiz de Lopera al club, es fácil de imaginar la alegría que recibiría el atribulado Hugo Galera cuando el acaudalado empresario de la calle Jabugo aceptó el puesto de vicepresidente económico que tan encarecidamente le ofreció. Su alivio sería tan elevado que le parecería un milagro contar en su junta directiva con un triunfador nato en los negocios que, por demás, como asegura Pepe Gómez que le había dicho era bético de corazón. Al respecto, en un documento federativo fechado el viernes, 31 de enero de 1991, en el que se relacionaba la junta directiva bética que reemplazó a la nombrada a mediados de octubre del año anterior, Manuel Ruiz de Lopera aparecía citado ya como vicepresidente primero. Hacemos hincapié en ello, porque para llegar hasta ahí se planteó la complicada situación siguiente:

Pese a lo reconfortante que supuso para Hugo Galera la incorporación de Manuel Ruiz de Lopera en su junta deportiva, su incorporación tuvo también sus imponderables. El más grave el que la política económica, agresiva y fuerte en inversiones del nuevo directivo, chocara frontalmente con la forma más austera y precavida del vicepresidente Manuel Romero. Esta situación provocó que Romero amenazara con marcharse si la situación no se reconducía. El conflicto obligó a Galera a convocar, para el miércoles, 18 de diciembre 1991, una junta directiva urgente a fin de solucionar el problema e intentar que la situación no se deteriorase. En el transcurso de la reunión, en la que el enfrentamiento entre los dos vicepresidentes fue muy tenso, quedó patente que la diferencia de criterio entre Romero y Ruiz de Lopera era total e imposible de reconciliar. Lopera mantenía que se avalaran los fichajes que se realizaran por un grupo financiero que había buscado para el caso de que el club no pudiese abonarlos, mientras que Romero era partidario de una política mucho más austera y de invertir menos dinero en un momento tan crítico para el club.

Manuel Ruiz de Lopera base y apoyo del atribulado presidente Galera

A lo largo del tenso y acalorado debate, Galera discrepó también de los postulados de Romero por lo que, tras un duro enfrentamiento entre los dos antagonistas, dio su apoyo total a Manuel Ruiz de Lopera al que nombró vicepresidente primero y convirtió en el hombre fuerte del club. A lo largo de la reunión quedó meridianamente claro que la práctica totalidad de los directivos apoyaban a Lopera y a sus métodos, ya que veían en él al hombre providencial que podía erigirse en la pieza clave para superar los momentos tan críticos que tan a duras penas venía soportando el club. Y para ello se necesitaba el dinero que Lopera podía aportar como a renglón seguido comenzó a comprobarse. No hay que olvidar que el Betis vivía una situación muy difícil de solucionar y contar con una persona del poderío económico del empresario de la calle Jabugo suponía una reconfortante y tranquilizadora ayuda. En vista de lo ocurrido y que toda la directiva, incluido el presidente, estaba con Lopera, Manuel Romero decidió dimitir y marcharse.

En esos momentos, la directiva esperaba la concesión del crédito de 300 millones solicitados a las Cajas de Ahorro que, por unas u otras razones, no acababa de ser aprobado. El martes, 7 de enero 1992, este asunto experimentó un nuevo giro al no aceptar las entidades financieras los avales presentados por faltar la firma de la esposa de Galera que se negaba a participar en la operación. Entre dimes y diretes, que si yo te dije, que si tú me dijiste, que si tal, que si cual, la presidenta consorte desapareció de la escena y fue sustituida por el directivo Carlos Pacheco, que por cierto también tomaría las de Villadiego a no tardar mucho. Dos semanas más tarde, se produce el episodio número (…?) de “La historia del préstamo”. Ahora, las Cajas emitieron un comunicado para convencer a la afición bética de que ellas no eran tan malas como se las pretendía representar; que querían mucho al Betis y que iban a hacer todo lo que estuviese en su mano para ayudarle. “Mira si somos buenas ─daban a entender─ que, aunque no sea un procedimiento habitual, estamos dispuestas a admitir a otro avalista en sustitución de la esposa de Galera con las garantías necesarias. O sea, igual que hicieron en el caso del señor Fernández y esposa que fueron sustituidos por el señor Lopera y consorte, aunque también los suegros del actual máximo accionista bético participaron con sus bienes en avalar la solicitud del préstamo. ¿Habría terminado por fin el inacabable culebrón de la concesión del préstamo? Veremos que ocurre, se dijeron directivos y socios que estaban ya hasta el pelo de lo que venía sucediendo con el dichoso, aunque imprescindible, préstamo.


Hugo Galera parece decir a los que lo escuchan: este es mi hombre de
confianza y el que resolverá todo el entuerto
(Foto: "El Correo de Andalucía)

El martes, 18 de marzo de 1992, la Liga de Fútbol Profesional expuso al Betis las condiciones y formas de pago de la cantidad a ingresar para la inclusión del club en el Plan de Saneamiento. Éstas eran las siguientes: un talón de 8.798.000 pesetas por gastos de aplazamiento; una letra con vencimiento al 15 de septiembre, avalada por una entidad bancaria, por valor de 50.031.338; otra de 78 millones, avalada por una financiera, y la entrega de las cédulas hipotecarias con vencimiento en 2001. Estas condiciones fueron aceptadas por la directiva bética, ya que la financiera FARUSA, de la que era accionista Manuel Ruiz de Lopera, se comprometió a avalar la cantidad que necesitara el Real Betis en dicho asunto.

El viernes, 27 de marzo de 1992, mereció que sonaran las campanas de la Giralda en honor de la entrada del Real Betis en el Plan de Saneamiento. No era para menos después de lo intrincado que había sido el camino recorrido para la consecución del préstamo que lo posibilitaría. Por otra parte, la directiva anunció que no serían diez sino seis acciones las que podría adquirir cada socio en la primera fase, ya que su número ascendía a 17.536. Una vez subido el Tourmalet de la entrada en el Plan de Saneamiento, había que ascender el Galibier de la venta de las acciones que depararan los 1.175 millones de pesetas que se necesitaban para que el club quedara convertido en Sociedad Anónima Deportiva. En ese momento, como volvería a hacer cuando se consiguiera ver cumplido el ansiado propósito, Hugo Galera agradeció públicamente la gran ayuda prestada por su admirado vicepresidente económico, Manuel Ruiz de Lopera, y de la financiera FARUSA de la que aquel era accionista, para que el club lograra salir del atolladero en el que se hallaba metido.  

Continuará

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