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EL INFORME GALERA

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PRESIDENTE SIN ELECCIONES


© Manuel Carmona Rodríguez

                                                         
Como se dijo anteriormente, Hugo Galera llegaría a ser presidente del club durante tres temporadas sin pasar en ninguna oportunidad por las urnas. Su primera ocasión le llegó con el respaldo de la oposición de Martínez Retamero, que había crecido de manera clamorosa tras su último mandato electoral, en la que dejó al club entrampado hasta las pestañas y en Segunda División. Según los medios de comunicación social, la deuda económica del club ascendía en aquellos momentos a unos 2.300 millones de pesetas. En su intención de enjugarla, al igual que otro de sus antecesores —Julio de la Puerta— Retamero proyectó la venta del Benito Villamarín. Su intención consistía en construir un nuevo estadio en los terrenos de la ciudad deportiva o esperar a trasladarse en régimen de arrendatario al que por entonces se construía en La Cartuja. En aquellos momentos no se vislumbraba otra solución para eliminar la considerable ruina en la que se debatía el club. La venta del Benito Villamarín parecía tan segura que Retamero llegó a percibir 300 millones de pesetas del constructor sevillista José María González de Caldas a cuenta de la transacción.

Según la documentación del contrato de compra realizado por Benito Villamarín, el estadio y los terrenos colindantes tan solo se podían utilizar como zona deportiva, por lo que para que fuese posible su venta era obligado a que el Ayuntamiento recalificase el suelo como urbanizable. Aparte de ello, la venta del estadio tenía que ser aprobada en una asamblea extraordinaria hecho que se consideraba conseguir sin excesiva oposición. El tema no parecía ser fácil en lo que se refiere a que el Ayuntamiento recalificara los terrenos, pero como Martínez Retamero había incorporado a muchos políticos socialistas a distintas de sus directivas, tenía muchas esperanzas de sacar adelante el proyecto. Con ello, Martínez Retamero perseguía solucionar la quiebra económica en la que se hallaba sumido el club y contar con dinero suficiente para reforzar convenientemente al equipo, lo que le permitiría seguir en su cargo. Sin embargo, no le dio tiempo a desarrollar su proyecto dado que el descenso del equipo a Segunda División en esa temporada (1988-89) se lo llevó por delante y se vio obligado a dimitir.


El señor Galera logró ser presidente del Betis como
ambicionaba, pero nunca en unas elecciones

En una situación de ese tipo, lo lógico habría sido que se convocaran elecciones a la presidencia. Sin embargo, lo que ocurrió fue que la oposición retamerista, el miércoles, 6 de julio de 1989, nombró a Hugo Galera para que sustituyera a Martínez Retamero con lo que el catedrático de Anatomía Patológica vería cumplido su deseo de ser presidente del Betis. Y, por demás, sin necesidad de tener que acudir a unos comicios electorales. A la reunión en la que los representantes de la oposición respaldaron a Hugo Galera como único candidato a la presidencia, asistieron los ex presidentes José Núñez Naranjo y Juan Manuel Mauduit; los ex vicepresidentes Manuel Domínguez, Francisco García de la Borbolla, Ramón Bordas y José León, y otros béticos tan significados como Rafael Álvarez Colunga, Juan Márquez Medrano y Manuel Romero. El que no estuvo presente fue Miguel Espina, que había sido brazo derecho de Martínez Retamero, y tomó la decisión de dimitir tras la derrota cosechada por el Betis con el Málaga en el estadio Benito Villamarín.

A esas alturas de la historia se ignoraba si Miguel Espina presentaría su candidatura a la presidencia en el mismo momento en que se convocaran las elecciones. Sin embargo, como al día siguiente Hugo Galera obtuvo el respaldo de las peñas béticas quedó convertido en el representante propuesto por la oposición para sustituir Martínez Retamero. Para ello, el lunes, día 10 de julio, éste procedió a nombrarle vicepresidente primero y al día siguiente remitió al presidente de la Federación Andaluza de Fútbol, Eduardo Herrera, la siguiente carta: Por la presente te comunico mi decisión irrevocable de dimitir como Presidente del Real Betis Balompié. A partir de este momento pasará a regir los destinos de mi entidad el Vicepresidente Primero, nombrado ayer, D. Hugo Galera Davidson, quien en breve comunicará el nombramiento de su nueva  junta directiva.

Por aquellos días, puesto de actualidad el nombre de Hugo Galera, la prensa publicó que éste tenía rotas sus relaciones con el presidente del otro equipo de la ciudad, Luis Cuervas, que vivía en su mismo edificio. Los hechos que provocaron tales desavenencias ocurrieron algunos años antes con ocasión de que un hijo de Galera, que a la sazón contaba seis años de edad, dejó caer una piedra desde su balcón sobre el flamante Mercedes recién adquirido por Cuervas. Muy indignado, el mandamás sevillista acudió a protestar al piso de Galera quien le dio prácticamente con la puerta en las narices. Acto seguido, Cuervas denunció al hijo del catedrático de Anatomía Patológica ante el Tribunal Tutelar de Menores, por lo que Galera solía manifestar desde aquel desagradable incidente que “los Mercedes eran coches para horteras". La frase la dio a la publicidad en 1987 cuando sin éxito intentó arrebatarle la presidencia a Martínez Retamero que, precisamente, tenía un coche de esa misma marca.

Algo más de ocho meses después, con ocasión de la convocatoria de elecciones presidenciales, se dio la noticia de la existencia de cinco aspirantes al cargo: Juan Salas Tirado, Miguel Espina Martín, Juan Márquez Medrano, José María Puerto y Valentín Álvarez Vigil, el propietario de "Ecovol". A todo esto, pese a que el equipo había logrado subir muy difícilmente a Primera División algunas semanas antes, Hugo Galera, anunció que no se presentaría a los próximos comicios electorales. Sin embargo, volvió a ocurrir lo mismo y, una vez más, todo se confabuló para que, sin oposición, continuara en el cargo.

Continuará 
 

 

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