El pasado sábado se celebró en Dos Hermanas un coloquio entre un grupo de personas béticas y sevillistas, preludio de los que, según se ha anunciado, se sucederán en fechas próximas. De dicho coloquio voy a hacerme eco, pues en otro caso ni lo habría tenido en cuenta, por lo que personalmente me afecta. Todo comenzó hace tres o cuatro semanas con ocasión que uno de los participantes en dicho coloquio me invitara a participar en el mismo en nombre de los organizadores (béticos todos) pues el encuentro fue organizado por seguidores de nuestro equipo y se celebró en el domicilio de un bético. He de advertir que mi primera intención, y así se lo manifesté a la persona que me cursó la invitación, fue la de no asistir. No por nada, sino porque personalmente actos de esa índole no me atraen por estar organizados prácticamente en privado y yo prefiero los que se realizan a la luz publica en locales con un aforo conveniente y adecuado. Por tal motivo, en un principio dije a mi amigo que no iría; pero, a continuación, en atención a la amistad que en ese momento me figuraba que nos unía, le manifesté que lo pensaría y cuando lo tuviera decido le haría llegar mi respuesta. A los pocos días le telefoneé y puse en su conocimiento que, en atención a que él deseaba que fuese, aceptaría la invitación.
En eso quedamos, tras lo que nos despedimos. Sin embargo, cual no sería mi sorpresa, cuando unos días más tarde recibo un nuevo email de su parte, en el que me reexpide otro de los organizadores (la invitación se me había cursado, según mi amigo por “El Beticista” y “Penibético”) en el que se decía que todo se había debido a una confusión y que mi intervención estaba prevista para una próxima ocasión. Mi reacción, ante lo ocurrido, fue enviar un correo a la persona que había sido utilizada para invitarme y pedirle que transmitiera a los responsables de la invitación que, desde aquel momento, rehusaba asistir a ese coloquio ni a ningún otro acto que fuese organizado por ellos. Y así actué porque presentía algo en todo lo ocurrido que no me gustaba en absoluto. La confirmación a dicho presentimiento me llegó al leer la confidencia de la persona que me había transmitido la invitación, quien me comunicó que mi presencia en el coloquio había sido vetada por un sevillista de los que participarían, cuyo nombre será muy familiar para los que navegan por Internet por sus ataques a todo lo que huela a bético.
Al menos, así se ha comentado en el foro de la página oficial del Real Betis Balompié. El nombre del interfecto y su primer apellido responden a los de Carlos Romero. Les doy mi palabra de honor que no me sorprendió lo ocurrido porque procediera de dicho sevillista, sino porque la representación bética, que era la organizadora del acto, hubiese mostrado su falta de personalidad y su debilidad al someterse a la imposición de la parte contraria para que un bético, da igual que se tratara de mí o de cualquier otro, fuese vetado por un sevillista. En resumen, que por lo hasta aquí relatado ya puede hacerse el lector una idea del comportamiento del personal que me había trasladado una colaboración como la descrita. Quiero subrayar que no escribo de forma gratuita, sino que si es necesario publicaré el mensaje y el nombre de la persona que me cursó la invitación de los organizadores, y me puso en antecedentes del veto del sevillista. Antes de seguir adelante, nobleza obliga, he de agradecer a Iñigo Vicente que saliera en mi defensa cuando uno de los presentes me aludió sin nombrarme e Iñigo dejó muy clara su posición al respecto.
UN COLOQUIO SIN CHICHA NI LIMONÁ
Esto de entrada, porque, tras escuchar el coloquio colgado en la página web “Betis Libre.com” en el domicilio de nuestro jefe de fotografía, Manuel García Reyes, comprendo porqué mi presencia en el mismo no era bien vista por parte sevillista. No voy a pecar de inmodesto si les digo que un coloquio sin chicha ni limoná como fue éste, es completamente seguro que no hubiera transcurrido de esa forma si el que suscribe llega a estar presente. ¿Por qué, me manifiesto de esta forma? Muy fácil. Primero, porque hubiera exigido a la otra parte que se presentara con la documentación que demostrara lo que iban a afirmar sus representantes, dado que a cualquier debate que se asista, los que participan han de hacerlo con los documentos de rigor para demostrar los postulados que defienden. En esos foros, carecen de valor las teorías reducidas a una palabrería barata, que es como se suele proceder cuando se carece de la documentación necesaria para avalar lo que se mantiene. En tal caso, ¿por qué la representación bética no actuó de una forma tan lógica? A eso deberán responder los interesados, pues, después de escuchar su intervención, sólo me queda la desconsoladora impresión del descafeinado papel que protagonizaron. En especial en lo que se refiere al tema cumbre del coloquio, como era el de rectificar el error histórico que en 1941 se divulgó sobre la fundación del Sevilla FC en 1905. El dato se hizo público por medio del libro escrito sin ningún rigor histórico por el sevillista Arturo Otero. Ignoro si el comportamiento de los béticos obedeció a ignorancia (no parece ser ese el motivo porque tales documentos han sido suficiente difundidos por el que suscribe) o por temor a molestar a unos invitados a los que permitieron incluso vetar a un bético previamente invitado por los organizadores. Dicho lo que antecede, a continuación voy a exponer algunas interrogantes sobre lo ocurrido en el coloquio como ilustración de lo que hasta aquí he relatado.
1) ¿Por qué no se les preguntó a la parte sevillista el porqué en la Guía Oficial del Comercio y de la Industria de Sevilla y su Provincia de 1906, cuyos datos corresponden a 1905, que el equipo que en la misma figura se llama Sociedad de Foot Ball y no Sevilla FC?
2) ¿Por qué no se criticó con la firmeza necesaria la memez de que la inscripción en el Gobierno Civil de una entidad puede hacerse sin la presentación de los Estatutos o Reglamento de la asociación que se registra?
3) ¿Por qué no se rechazó que eso fuera así, como afirmaba uno de los representantes de la otra parte, porque el Sevilla FC podría inscribirse sin presentar sus Estatutos porque se había fundado en 1905? ¿No es obvio que si se le hubiese reconocido ese año de fundación habría sido inscrito como fundado en1905 y no el 4 de marzo de 1909?
4) ¿Puede aceptarse de manera tan alegre que el Sevilla FC no se pudiese inscribir como una sociedad fundada en 1905, cuando la copia del Libro Registro de asociaciones se terminó de realizar menos de dos años después de 1905 y el Sevilla FC carecía de la documentación del anterior registro? ¿Es que en tan corto plazo de tiempo los directivos sevillistas habían perdido la referida documentación?
5) ¿Por qué se consienten unas afirmaciones tan gratuitas sin que fuesen avaladas con la documentación correspondiente?
6) ¿En qué gracia o virtud se basan tales señores para actuar de esa forma sin que la representación bética no le exigiera que documentasen todas las peregrinas teorías que estaban manifestando? ¿Por qué los béticos mostraron una actitud tan pacata conformándose, sin causas que lo justifiquen, a comulgar con ruedas de molino?
7) ¿Por qué no se hizo hincapié por parte bética que en la noticia publicada sobre la fundación del Sevilla FC en EL MUNDO DEPORTIVO de Barcelona, a mediados de noviembre de 1908, se denomina al Sevilla FC como una “novel sociedad”?
8) ¿Por qué no se le exigió a los sevillistas que mostraran una copia fiable de los Estatutos de 1914 en los alegan se dice que son copia de los de 1905? De los del Real Betis Balompié se conserva una fotocopia sellada por la Federación Regional Sur y el club realista, pero y los que aluden nuestros rivales, ¿existen?
Hasta aquí algunas preguntas que se me ocurren de improviso y que es obligado formular cuando se aborda un tema tan fundamental en un coloquio en el que se debate la auténtica realidad de que el Real Betis Balompié es el equipo más antiguo de la ciudad. Pero no quiero cerrar esta parte de la información si plantear la siguiente cuestión: ¿Cuando se van a enterar unos y otros que el meollo de la cuestión de considerar al Real Betis Balompié como el equipo más antiguo de la ciudad obedece no, como dicen los sevillistas, a se haya adelantado más o menos un año la fundación del España Balompié, sino a que se adelantó en tres años la del Sevilla FC como demuestran los documentos difundidos por el que estas líneas escribe? Claro que como es más ciego el que no quiere ver…
LOS SEVILLISTAS A SUS ANCHAS POR LA DOCILIDAD DE UNOS BÉTICOS QUE ESTABAN EN LA INOPIA
A continuación, abordaremos otra cuestión que los representantes béticos pasaron incomprensiblemente por alto, en el momento que debieron de haberla planteado a los representantes de la otra parte. El hecho no es otro que la ignorancia histórica que ha existido en la parcela sevillista sobre el año de la fundación de su club, pues para justificar que fue en 1905 se utilizó lo divulgado en un libro publicado en 1941 que fue elaborado sin ninguna rigurosidad histórica ni documental. Por ejemplo, interrogantes como las siguientes
1) ¿Por qué en el Anuario del Fútbol Español de la temporada 1923-24, escrito por el que fuera seleccionador español y periodista, José María Mateos, publicado en Bilbao, en el apartado que corresponde a la Federación Regional Sur, el Sevilla FC aparece sin el año de su fundación y el Real Betis se dice que fue fundado en 1907
2) ¿Por qué el Sevilla FC, al contrario que el Real Betis Balompié, no celebró sus Bodas de Plata?
3) ¿Por qué el Sevilla FC fue inscrito nuevamente en el Gobierno Civil en 1938 y en el libro en el que se registró esa inscripción se indica que se ignora su fecha de fundación
4) ¿Por qué no se mantuvo que aunque se aceptara que el España Balompié se fundó en 1908, el Real Betis continuaría siendo el club más antiguo de la ciudad?
En vista de ello, ¿cómo cualquier bético medio enterado de la historia de su club, después de conocer los datos que sobre la fundación del Sevilla FC se recogen en la Guía Gómez-Zarzuela, “El Liberal”, “El Mundo Deportivo” y el de las inscripciones oficiales del Gobierno Civil, se puede fiar de un señor como Arturo Otero que escribió un libro que en vez de ser el resultado de una concienzuda investigación contiene solamente lo que 35 años después sevillistas de bastante edad le relataron sin aportar documentación alguna? Y en un caso como el que nos ocupa, si los sevillistas que se han dedicado a investigar la historia de su club se basan en lo dicho por Arturo Otero y no añaden ni un solo documente que avale lo publicado por dicho señor, ¿me pueden decir ustedes en qué foro histórico, serio y formal, se aceptaría un planteamiento como ése? Pues, en ninguno. Por eso, el que suscribe se ha preocupado muy mucho de avalar todo lo que ha publicado con las pruebas escritas que lo respaldan. Llegado a este punto valga lo comentado hasta aquí.
LA VERDAD SÓLO TIENE UN CAMINO
Pero como resulta que en el coloquio de Dos Hermanas se comentaron otros aspectos históricos bético-sevillistas que los representantes verdiblancos no fueron capaces de determinar, en mi condición de historiador bético los voy a comentar por encima para que el lector pueda hacerse una idea de lo que ocurrió en el Pacto de Versalles o el Abrazo de Vergara en miniatura que quisieron reeditar los protagonistas del coloquio de Dos Hermanas. Hubo, entre los asistentes, uno que en su afán de negar la persecución histórica que el Real Betis Balompié sufrió por parte de su eterno rival, manifestó que la misma la había utilizado un investigador bético para atacar gratuitamente al Sevilla FC. ¿Y qué ocurrió con los representantes béticos? Que no fueron capaces de demostrar que esa persecución fue tan real como se ha contado y bastante más. De momento voy a traer a colación algunos ejemplos, que tiempo habrá para hablar más ampliamente del tema. Lo hago para que los comparecientes béticos en el comentado debate se enteren y que los sevillistas tomen nota de las evidencias que voy a sacar a la palestra.
Miren ustedes, tales agravios, conservados en la memoria histórica del beticismo, tienen un respaldo periodístico que no admite ningún tipo de duda. Es más, en ese asunto hay que remontarse a la época del Sevilla Balompié que también sufrió sobre sus carnes la prepotencia sevillista. Para lo primero, únicamente se necesita acudir a la carta que el diario “El Liberal” publicó el 1 de abril de 1914, remitida por “Papá Jones”, presidente del Sevilla Balompié, para denunciar la caciquil actuación del presidente sevillista, José Luis Gallegos. Y, asimismo, el comentario de Manuel Ramos Asencio en otra epístola enviada al día siguiente. El contenido de la primera carta es el que a continuación se reproduce:
Seguramente, el distinguido público no está enterado de muchas cosas que suceden con la cuestión de las copas en que el Sevilla F. B. C. toma parte. Para su gobierno voy a darle a conocer una o dos cositas. En octubre del año pasado jugamos un partido contra el Sevilla F. B. C. en el que se disputaba una copa donada por el señor don Cástor Montoto, socio del Balompié. Dicha copa fue llevada a la caseta y al terminar el partido fue entregada al capitán de dicha sociedad llena de “champagne”. Así fue entregada la copa por el Sevilla Balompié.
Ahora bien; como ya saben todos, este Excelentísimo Ayuntamiento donó una copa de plata para el campeonato de Sevilla de 1913-14. Esta copa fue jugada cuando al Sevilla F. B. C. le pareció más conveniente, pues era la sociedad depositaria de ella. Como es natural, al terminar el partido final, en el que el Balompié salió vencedor, yo, como capitán del equipo, fui a la caseta del Sevilla F. B. C. para que me fuera entregada la copa, pero encontré que se habían marchado el presidente y la directiva de dicha sociedad, seguramente para no tener el “gusto” de entregar una copa que ya habían considerado como suya.
Y me consta que dicha copa estaba en la caseta durante el partido. Por la tarde encontré al presidente del Sevilla F. B. C. en el paseo, y al preguntarle me dijo que estaba grabando la copa. El día siguiente me dio una tarjeta suya para que pudiera yo recoger dicha copa en la joyería del señor Reyes. La recogí, pero tuve que pagar quince pesetas por un grabado que yo no mandé hacer. Así fue entregada la copa del campeonato por el Sevilla F. B. C. Ahora vengo a una copa más reciente, la que se jugó el domingo pasado. El señor Gallegos, presidente del Sevilla F. B. C., vino a verme invitando al Sevilla Balompié a jugar un partido de revancha, ofreciendo una copa de plata. Al preguntarle qué copa sería, me dijo que una que iba a comprar el señor Lastra. Eso fue en la mañana del viernes, y quedé en contestarle aquella misma noche.
Fui al Casino aquella noche, como le había ofrecido, y acepté la partida a pesar de tener uno de nuestros mejores jugadores enfermo. Al mismo tiempo estipulé de que la copa fuera entregada al vencedor en el campo, después del partido. Se quedó conforme el señor Gallegos, agregando que pudiera suceder que el señor don Luis Ibarra, a quien había encargado el asunto de la copa, no pudiera ver al señor Lastra a tiempo para poder comprarla el sábado, en cuyo caso me la entregaría el lunes. Verificado el partido y declarado vencedor el Balompié, fui a la caseta, como la vez anterior, por la copa, y me dijo el señor presidente del Sevilla F. B. C., que aún no la tenía, pero que me la entregaría al día siguiente. Me consta, sin embargo, que la copa que había regalado el señor Lastra estaba en la caseta durante el partido, y que fue vista por varias personas. El lunes, el señor Gallegos me entregó una copita que más bien parece un violetero.
Al preguntarle si esta era la copa comprada por el señor Lastra me dijo que no, que la copa del señor Lastra era demasiado buena para este partido y que, por lo tanto, la sociedad Sevilla F. B. C. la había sustituido con la copita —o violetero— que me entregó. Este objeto fue comprado en la platería del señor Reyes, el lunes por la mañana, después de haber perdido el Sevilla F. B. C. el partido que tenía tanta seguridad de ganar. Si hubieran ellos quedado vencedores, no hay duda alguna que la copa del señor Lastra “hubiera sido muy a propósito” como premio prometido, la cual hace unos días que había entregado dicho señor. Pero como fueron ellos los vencidos, el presidente del Sevilla F. B. C., dispuso de otra manera, demostrando así que estaba jugando con dos barajas. No es mi ánimo más que dar a conocer al público cómo se juegan y recogen las copas del Sevilla F. B. C. Todo el mundo estará ya enterado también de lo que ha pasado con respecto a la copa de los Infantiles, donada también por dicho señor presidente, y que forzosamente tenía que ganar el Sevilla F. B. C.
En relación a la copa que, según manifestaba “Papá Jones” en su carta, por fuerza tenía que ganar el Sevilla FC ocurrió lo siguiente: “El Correo de Andalucía”, el domingo, 12 de marzo de 1914, publicó la siguiente nota que le dirigió el presidente del Español FC: Nos ruega el presidente del “Español F. C.” que hagamos constar su más solemne protesta por haberse anulado el partido celebrado el jueves último en el que venció el equipo infantil del “Español” al del “Sevilla F. C.” por dos “goals” a cero, por haberse tomado dicho acuerdo por parte del comité sin la asistencia de los socios del “Balompié” y el “Español”, que formaban parte del expresado comité y a los cuales no se les envió citación alguna para la celebración de la junta que tomó el referido acuerdo. En vista de todo ello, la copa donada por el señor Gallegos, volverá a jugarse mañana por los “teams” infantiles del “Sevilla” y “Español” en el campo de la primera de estas sociedades.
Al día siguiente de la carta de “Papá Jones” que hemos reproducido líneas más arriba, apareció otra firmada por Manuel Ramos Asencio, un auténtico caballero del deporte, que decía en uno de sus párrafos lo siguiente: A nadie puede parecerle bien ese proceder, y muy hondo deben llevar lo dicho por el señor Jones, y muy verdad ha debido parecerles cuando nada dicen de ellos y sí de otras cosas muy falseadas. Bien pueden procurar ganar otra vez, que el Balompié no les ha de regatear su victoria, como cuando ha sido por ellos vencido. Hoy somos nosotros los confirmados vencedores, si dejamos de serlo en el campo no intentaremos siquiera convencer a un público que lo ha visto. Y para terminar, lo hago lamentándome de que mientras exista una Sociedad como el Sevilla F. B. C. no habrá nobleza en el “football”, porque ella mantiene la pretensión de ganar la honra que no le pertenece, porque no la busca con legalidad, y el “sport”, o debe hacerse honrosamente o debe dejarse, porque no hay “sport” sin honra. Calma, porque hoy es nuestro el honor; mañana puede que sea vuestro y entonces, por mi parte, será respetado como lo ha sido otras veces. Ahora sólo es justo que si alguien tiene una observación que hacer a lo que aquí expongo, lo haga sin escudarse en “seudónimos” y firmándolo como yo lo hago.– M. Ramos Asencio.
Se puede decir más alto, pero no más claro. Y así se encargó la historia de demostrarlo de ahí en adelante. Reveladora en extremo resulta la afirmación que dice que mientras exista una Sociedad como el Sevilla F. B. C. no habrá nobleza en el “football”, porque ella mantiene la pretensión de ganar la honra que no le pertenece, porque no la busca con legalidad, y el “sport”, o debe hacerse honrosamente o debe dejarse, porque no hay “sport” sin honra. Lo escribió y firmó un caballero del fútbol, un deportista íntegro, un jugador admirable y ejemplar como Manuel Ramos Asencio. Perfecto conocedor del fútbol, que practicó durante dos años en Escocia donde presenció más de cien partidos. Por consiguiente, nadie tan capacitado que él en Sevilla para opinar sobre un deporte que tan perfectamente conocía.
Al respecto de lo referido yo pregunto: ¿Se he inventado el que suscribe tales denuncias o es que de la historia hay que borrar lo que a alguien no le guste que se sepa? Pero, sigamos, que hay más y que tampoco me lo he inventado yo, pues está documentado y se sabe perfectamente que así ocurrió. ¿Qué decir de los continuos despojos de jugadores que el Sevilla FC (mandamás de la Federación Regional Sur) hizo objeto al Real Betis Balompié en la época llamada del “amateurismo marrón” (1918-1924), en la que estaba prohibido y sancionado fichar jugadores con prebendas o dinero, pese a lo que el Sevilla FC puso de moda las gabardinas como precio de los fichajes que realizaba quitándole sus mejores jugadores al impotente y sojuzgado Real Betis Balompié? Y mientras que algo así ocurría, una y otra vez, la Federación Regional Sur de Football (manejada por los responsables del Sevilla FC) hacía oídos sordos a las denuncias del Betis y miraba para otro lado a fin de favorecer a su dueño y mentor. Y algo como lo que relato, señores míos, no ocurrió durante la dictadura, después de guerra civil, sino muchos años antes que es cuando se iniciaron las continuadas vilezas e injusticias cometidas contra el Real Betis Balompié por su eterno rival. Y de lo dicho podría poner más ejemplos publicados por “Discóbolo”. Pero, de momento, me conformo con los citados que me parecen suficientemente claros y sin réplica posible. Porque la historia hay que conocerla antes de darle a la lengua para que después a uno no le saquen los colores que se derivan de su ignorancia.
UNA ACOTACIÓN FINAL, QUE DEMUESTRA EL DESCONOCIMIENTO DE UNOS Y OTROS
Por último, un par de datos referentes a lo que los sevillistas participantes en el coloquio quisieron imponer sobre una supuesta absorción del Betis FC por parte del Sevilla FC, tras su disolución en 1913, y la aparición posterior de un nuevo Betis FC. Otra falsedad más que los representantes béticos no fueron capaces de rebatir por desconocimiento de lo acaecido, por lo que tuvieron que volver a comulgar con ruedas de molino. Y es que a lo largo de todo el coloquio su falta de conocimiento de la historia del Real Betis Balompié se puso completamente de manifiesto. Miren ustedes, para demostrarles que dicha absorción fue una falsedad y que el Betis FC que apareció después era el mismo que el anterior, basten los siguientes datos: La nueva aparición en escena del Betis FC en 1914 fue una reorganización en toda regla, como lo recoge la noticia publicada por el diario “La Unión”. Pero hay más, pues en un partido jugado después entre béticos y balompedistas, la crónica está encabezada de la siguiente forma: Sevilla Balompié, 3; Antiguo Betis F C, 0. Así que a otro perro con ese hueso.
Para terminar, pues a lo único que me he limitado es a manifestar a vuela pluma algo de lo que sé, quiero realizar la siguiente precisión: La amistad que puedan profesarse dos aficiones rivales está por debajo de la historia, cuyos errores hay que rectificarlos pese a los muchos años que se haya tardado en detectarlos. Como bético, por supuesto, yo nunca me avendría a tener que aceptar los errores históricos de la otra parte a fin de poder organizar Pactos de Versalles y Abrazo de Vergara como el celebrado el pasado sábado en Dos Hermanas. Yo nunca seré partícipe de que una parte deportiva de la ciudad continúe creyendo que tiene patente de corso para imponer sus afirmaciones cuando y como le dé la gana. Pues no, señores, eso sería en los tiempos de María Castaña, pero ahora hay que demostrar lo que se defiende con documentos. Por ello, el que siempre un bando impusiera su prepotencia por estar protegido por los poderes fácticos pasó hace mucho a la historia. Y si no hubiere ocurrido así habría que seguir luchando hasta que desapareciera por completo.
PD.- A todo aquel que desee comprobar los documentos por mí aportados que demuestran que el Real Betis Balompié es el equipo más antiguo de la ciudad, puede entrar en la sección “La antigüedad del Betis” en la que sólo falta uno: el que demuestra que en 1938 los responsables del Sevilla FC aún ignoraban el año de la fundación de su equipo. Por tanto, a continuación lo incluyo para aquel que aún no haya tenido la oportunidad de comprobarlo.

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