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COMENTARIO DE ACTUALIDAD


 

EL REAL BETIS BALOMPIÉ SE HALLA ANTE

UNA DE LAS SITUACIONES MÁS CRÍTICAS

Y DELICADAS DE LOS ÚLTIMOS TIEMPOS

 

Manuel Ruiz de Lopera, tras su fracasada gestión de las cinco últimas temporadas, debería de vender sus acciones y marcharse

¿Qué persona o grupo de personas podrían sustituirle con plenas garantías?

¿Existe la posibilidad que el beticismo de base sea capaz de adquirir las acciones de Lopera si éstas se pusieran a la venta?

¿Es algo así posible si en 1992, aún amenazado el club de desaparición, sólo adquirió algo más de trescientos millones de las antiguas pesetas? 



Manuel Carmona

 

Parece ser que la suerte del Betis en la Liga está echada. Y decimos parece ser porque en el fútbol todo es relativo mientras que los números no lo determinen matemáticamente. A falta de seis partidos para la conclusión del campeonato, los verdiblancos necesitan ganar todos los encuentros y que sus rivales en la lucha por el ascenso no logren vencer en más de cuatro. Pero lo que devalúa tal creencia es la forma en que se encuentran los rivales que disputan al Betis ese derecho y la que en los últimos partidos vienen mostrando los pupilos de Víctor Fernández. Los béticos nos hemos llevado escuchando toda la triste Liga que estamos padeciendo una frase tan reiterativa como la de: “Aún queda mucho tiempo” que en la situación actual se ha trocado en la de: “Queda muy poco tiempo”.

La verdad es que todos aquellos que hayan seguido los avatares del Betis en esta desgraciada temporada a través de nuestro diario digital, recordarán que, desde antes de comenzar la competición oficial, venimos repitiendo que la plantilla estaba muy mal construida y que no se habían fichado los necesarios jugadores para cubrir dos puestos tan fundamentales como un central y un medio centro de solvencia, aunque después se ha demostrado que se necesitaba renovar casi toda la defensa al completo. Indudablemente, si la medular de un equipo no funciona bien lo sufre todo el equipo: la defensa, porque los atacantes contrarios le llegan con ventaja y la delantera porque recibe balones en menor cantidad y con menos ventaja para intentar perforar la meta rival. En resumen, que el equipo queda partido en dos y su fracaso es claro y evidente como se ha venido comprobando hasta la saciedad por lo ocurrido al Betis a lo largo de la temporada que tiende a su fin.

CINCO TEMPORADAS EN EL OJO DEL HURACÁN
Y lo peor es que lo citado fue una coincidencia general en los distintos medios informativos de nuestra ciudad. En consecuencia, si de lo acontecido se hicieron eco en su momento los medios informativos y los hechos le han dado la razón, el fracaso de los responsables de haberlo evitado es mucho mayor todavía. Sobre todo, porque ese rotundo fracaso se ha venido repitiendo inexorablemente en las cinco últimas temporadas en las que se ha repetido a diestro y siniestro: ¿Quién ha sido el encargado de fichar en el Betis tras la temporada de la consecución de la última Copa del Rey y de la clasificación para la Champions que consiguió el equipo bajo la eficiente dirección de Lorenzo Serra? Porque, ¿cree algún bético que lo ocurrido en el capítulo de fichajes en las cinco últimas temporadas se habría producido, por ejemplo, si el inolvidable Eusebio Ríos hubiese estado a cargo de la secretaría técnica del club?


Manuel Ruiz de Lopera, la procesión
va por dentro

Como no hace falta ser un profesional del fútbol para responder con un rotundo ¡no! a una interrogante tan fácil, habría que convenir que si en las últimas cinco temporadas el responsable de fichar ha sido el máximo accionista, su fracaso es aún mayor del que le corresponde si el equipo, tal como parece, se queda en Segunda División. Y si por el contrario, la responsabilidad es inherente a Manuel Momparlet, que ha sido quien ha ocupado el puesto de director técnico, no se comprende en absoluto como, tras sus reiterados fracasos, aún permanece en su puesto. A más de lo dicho, a partir de la temporada 2005-06 no se ha procurado hacer un equipo titular por fases, escalonadamente y de futuro. Para ello, no se fueron cubriendo eficazmente los puestos que fueran de menester hasta completar el equipo titular que merecía un club con una masa social de cuarenta mil socios, que esperaba ilusionadamente ver completado un estadio y cumplidas las promesas que en sus más álgidos momentos de triunfo le hizo un gestor, llamado Manuel Ruiz de Lopera, cuyo fracaso en la actualidad es tan rotundo como evidente.

La trayectoria cubierta por el máximo accionista del Real Betis Balompié desde 1992 a la actualidad, ha cubierto dos trayectorias completamente dispares: una primera que comenzó con la salvación del club de su desaparición y llevarlo a una posición deportiva y económica envidiable, y una segunda a partir de la 2005-06 un fracaso tan sonado como la de sumirlo en una calamitosa situación, demostrando que ha perdido aquella ilusión primera en la que justificó y hasta superó, en el caso de los fichajes, las promesas que hizo al beticismo. Lo que de sobra demuestra que, con su ciclo más que cumplido, la opción más inteligente que tiene ante sí es la de vender sus acciones y marcharse. De no hacerlo así, está más que comprobado que le va a tocar sufrir la intemerata, si el club sigue hundiéndose en la decadencia económica y deportiva iniciada de unas temporadas a esta parte.


Manuel Ruiz de Lopera: su ciclo se
ha terminado, ¿quién le sustituirá?

En momentos tan desgraciados como los que vive el beticismo, arriban a mi memoria aquellas palabras que poco antes de morir nos dijo a mi esposa y a mí el inolvidable bético que fue José María de la Concha: “Lopera ha sido el mejor presidente del Betis y se va a ir como el peor”. En aquella oportunidad, era difícil imaginar que nuestro club acabaría por llegar a la desastrosa situación en la que se encuentra. Pero la visión futbolística tan exacta de la que José María de la Concha hizo gala durante toda su trayectoria futbolística, ha habido pocas personas que la hayan podido igualar. Y a la vista está con el ejemplo de lo ocurrido con Manuel Ruiz de Lopera. Pero lo que en estos momentos más nos preocupa, con ser tan pésima la situación a la que está abocado el club en la actualidad y, en la que se verá cuando se confirme, su más que su frustrado ascenso a Primera División. Y no porque resulte obvio que Manuel Ruiz de Lopera se debe de marchar, sino por lo que es peor; porque en la actualidad no existe quién le pueda sustituir con las necesarias garantías. Indudablemente, el proyecto de la oposición de que sean todos los accionistas béticos, mayoritarios y minoritarios, los que han de gestionar la trayectoria del club, sería bien recibido por cualquiera.

¿TIENE EN LA ACTUALIDAD MANUEL RUIZ DE LOPERA UN SUSTITUTO IDÓNEO?
Pero, por el contrario, existe una serie de dudas que son muy difíciles, por no decir imposibles, de resolver en estos momentos. Por ejemplo, ¿quiénes van a ser los que faciliten el dinero para comprar las acciones de Manuel Ruiz de Lopera, al que aún los de la Fundación Heliópolis no han hecho una oferta siquiera sea por curiosidad de lo que pueda pedir? ¿Qué garantías existen de que el beticismo de base vaya a adquirir ahora una cantidad de acciones tan elevada si no fue capaz de comprarlas en unos momentos en los que, de no ocurrir así, el Betis desaparecería? Y en caso de ocurrir algo tan comprensible: ¿Las acciones se las van a repartir entre cinco o seis multimillonarios que serán los que se hagan con el poder del club, quedando nuevamente marginado el beticismo de base? Tales preguntas, ¿hay en la actualidad quién las puede responder con la consiguiente credibilidad para convencer a una afición más que descreída a causa de lo que le ha tocado vivir en los últimos años? Porque hay que tener presente que cambiar por cambiar no es la solución más idónea que el club necesita.

Esa y no otra es la situación que el club tiene ante sí y sobre la que debe meditar el beticismo para elegir la opción que crea más conveniente. Porque, lo que parece totalmente lógico es que en la división que vive el beticismo en la actualidad, no es recomendable ni conveniente que se prolongue mucho tiempo más. Basta con pensar lo que sin ningún género de dudas va a suceder si el Betis, como todo parece apuntar, se queda en Segunda División. A nadie se le oculta que, entre la tremenda decepción sufrida y la crisis económica en la que está sumido el país, el número de socios va a reducirse una enormidad y, a no tardar mucho, nuestro club va a estar nuevamente en la cantidad de los malos tiempos, entre los quince y veinte mil, y a lo mejor me quedo corto en mis especulaciones. Aunque la verdad es que en la actualidad situación el fútbol no es la cantidad de socios que tenga el club, sino del máximo accionista que manda y dispone o quienes tengan el mayor número de títulos. Y así ocurrirá mientras que subsista la podrida y nauseabunda ley de las SAD que es por lo que, de 1992 hasta nuestros días, ha impedido que los socios dispongan del poder que se le arrebató para elegir al presidente que, a su juicio, debería regir al club.

 

 

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